Prólogo

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En una no muy modesta casa en la capital del imperio, Carmish, un joven lloraba desconsoladamente en los brazos de su niñera. Sus mangas con encaje estaban mojadas por sus lagrimas y parecía que no hiba a parar pronto.
La habitación estaba iluminada por la tenúe luz de dos velas que le daban a toda la escena un toque más melancolico.

El muchacho, que no parecía de más de unos doce años no lloraba sin razón, pues sus pantorrillas que estaban descubiertas por sus pantalonsillos cortos estaban cubiertas de lineas que hiban del rosa al rojo vivo obviamente provocadas por un castigo fisico. Incluso de algunas salía sangre.

—Todo va a estar bien Aurelio, sabes que tu padre aveces es un poco duro pero todo lo hace por tu bien.

Su nana lo trataba de tranquilizar, pero tanto ella como él sabían que cada una de aquellas palabras era una total mentira. Nada hiba a estar bien, su padre siempre lo trataría así fuera por su bien o no.

Cuando era más pequeño, de verdad creía esas palabras, de verdad creía en las falsas muestras de amor ocacionales de su papá. Pero ahora, ya había despertado de ese largo sueño, de esa mentira llamada familia.

Aurelio Thomas Oudbridge, ese era su nombre completo, el 'Aurelio' heredado de su papá (razón por la que odia ser llamado así). Era el primer y unico hijo de el dueño de una gran compañia comercial. Y aunque no llevaran un título nobiliario, se podría decir que vivierón con bastante lujo, incluso pudiendo costear una gran y completa educación para él (una de la pocas cosas que sinceramente le agradecía a su padre).

Su madre murió cuando el todavía era un bebe, pero rapidamente fué reemplazada por su madrastra, la cual nunca llegó a conocer muy bien ya que después de que se descubriera su infertilidad fue confinada en su habitación. Pero por lo poco que Thomas la conoció parecía ser una mujer amable.

Él fue criado con mano dura, pues según el hombre que tenía que llamar papá "Un hombre solo puede hacerse a travez de puño y la buena disciplina".
Desde su nacimiento se tenía pensado que él heredara la compañía. Pero una de sus clases conoció a su primer amor, su primera pasión, y lo que sabía a lo que se tenía que dedicar en la vida: 'la poesía'.

Todo sobre ella era fantastico, desde las rimas que parecían correr melodiosas y y suaves por la boca de quien las leyera; hasta la forma en la que el autor plasmaba su forma de ver el mundo a travez de ella. Incluso los aburridos recursos tecnicos que las conformaban le parecían sumamente interesantes.

Un día ya con sus diecinueve años y unas copas extra encima se dirigió a la oficina de su padre y con firmesa le dijo que perseguiría su sueño de ser poeta.
Primero fue una sonora cachetada, que después vino seguida de golpes, muchos golpes y cuando ya Thomas estaba tirado en el suelo, empezó una charla de su deber y de como gastó tanto dinero en su educación, aunque más que una charla, a los oidos ya algo nublados por el alcohol y la paliza parecían incoherencias.

Esa misma noche se fue de casa, con un bolso y unos ahorros, comenzando su vida desde cero.

Tinta RealWhere stories live. Discover now