Los Sabores de Navidad.

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Disclaimer: Digimon y todos sus personajes pertenecen a Toei Animation (Akiyoshi Hongo) y este fic está escrito sin fines lucrativos. Soy autora de mi propia narrativa, sin embargo solo utilizo los personajes para el storyline. AU. Artwork en colaboración con GeneenArt.

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El olor especiado a canela dulce y cardamomo fresco inundaban el ambiente de aquel pequeño departamento japonés. Ella, cuyo cabello castaño claro caía hacia el frente, sostenía el hilo de una esfera de cristal entre sus dedos mientras estaba parada frente al árbol navideño. A través del reflejo, podía observar el bullicio y las risas que provenían de la cocina. Sus mejores amigos se encontraban preparando un postre navideño, cuya receta había perfeccionado desde que era una adolescente. Una sonrisa se dibujó en su rostro, ya que pese a no celebrar una fecha tan ajena a ellos como Navidad en Japón, de alguna manera la castaña les había transmitido esa particular magia. Y gracias a ello, cada año sus mejores amigos se reunían en su casa a colocar el árbol navideño y cenar juntos. Aquel año, Sora y Taichi se habían encargado de los preparativos de la cena.

—Debes ser la única persona en el mundo que sonríe después de verse reflejada en una esfera —Dijo una voz masculina detrás de ella. Ese particular tono burlesco y a la vez lleno de seriedad, la distrajo por completo.

La joven bajó la esfera y volteando a su izquierda, alzó la mirada, solo para toparse con unos ojos azul que le miraban con una mezcla de ternura y extrañamente de burla.

A veces le costaba creer que tras trece años de amistad, aquel hombre rubio con quien había crecido, un día le habría pedido una oportunidad para salir con ella. Mimi volvió a sonreír tras recordarlo y en ese instante, él le devolvió la mirada mientras sostenía una esfera entre sus varoniles manos.

A pesar de que no era la persona más expresiva que hubiese conocido, se sentía afortunada por ser la receptora de aquella faceta suya.

—Al menos la esfera me trataría con más calidez que tú, Tundra —Dijo Mimi mordiéndose el labio inferior y tratando de restarle importancia a las palabras del Yamato, colocó la esfera dorada en el árbol.

Aquel año en particular, la chica de ojos color miel había cambiado la decoración y, en honor a sus compañeros digitales, había colocado diversos muñecos de felpa hechos a mano, con los rostros de cada uno de ellos.

—Es un objeto inanimado, Mimi. Eso no tiene sentido —Respondió él mientras le tendía la esfera que descansaba en sus manos.

—¿Y? —Dijo ella colocando la segunda esfera en el árbol— Al menos la esfera notaría que llevo puesta su falda favorita.

Acto seguido, Mimi se colocó de puntas y se inclinó sobre el árbol de navidad, colgando el ornamento. De tal modo, Mimi y Yamato quedaban ocultos por aquella decoración.

—¿Y quién dijo que no lo he notado?

Con sigilo, Yamato se colocó detrás de la joven y con la mano izquierda, acarició su muslo femenino sobre la mini falda tartán. Mimi atinó a suspirar y sabiéndose deseada, procuró frotar lúdicamente su trasero con la entrepierna de su novio, en un elegante movimiento de caderas; tan sutil que podía percibir su hombría irguiéndose bajo el pantalón.

Tomando aquello como una invitación, el rubio se inclinó sobre el lado izquierdo de la chica y comenzó a besar su cuello, a la vez que intensificaba los movimientos de sus manos. Con agilidad, se deslizó por debajo de la falda y comenzó a frotar las yemas de sus dedos contra la delgada tela de las bragas de Mimi. Por su parte, ella hacía un gran esfuerzo por mantener el equilibrio mientras intentaba no gemir sonoramente.

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