Me acabo de levantar.
No se donde estoy.
Estoy temblando pero no tengo frío, tengo miedo.
Hay un montón de basura a mi alrededor, está todo patas arriba y el lugar es enorme, no sé que hacer.
Pero de pronto veo una puerta blanca delante mía, aún que es extraño, no recordaba que estuviera allí cuando desperté.
Me levanto y limpio un poco mi ropa llena de polvo con las manos, me acerco a la puerta, y la abro.
No veo nada, solo un destello que me da directo en la cara, pero sinceramente, seguro que era mucho mejor pasar que quedarme allí, entre el desorden y la basura.
Entonces, doy un paso hacia delante, y entro.
