¿Molesto? Eso era poco para lo que sentía. Eran apenas las siete y cuarenta de un bendito martes por la mañana. Había decidido ir a entregar el paquete de flores que le encargaron a su hermano.
Su familia era dueña de una floristería en la cual su hermano Antonio trabajaba. Y a su maravilloso hermano se le había olvidado que tenía un encargo para dentro de tres días. Adivinen ¿quién tuvo que salir a salvar su gigantesco y estúpido trasero? Así es: Sergio.
—Uno ya no puede tener unos días de descanso sin tener que ayudar a sus hermanos —refunfuñó para sí mismo.
En la clínica veterinaria consiguió que lo cubrieran para tener unos pocos días libres, ir a la playa y relajarse solo. Claramente no quería posponer sus vacaciones, por lo que tendría sus días de relax justo después de entregar dichas flores. Iba en la camioneta de la floristería: una Chevrolet Silverado 2015. No era el último modelo, pero aguantaba las grandes cargas y el kilometraje estaba a la altura.
El camino estaba despejado. Decidió tomárselo con calma; tenía días de sobra, así que podía ir disfrutando del paisaje y de la música. Había pensado en traer a sus perros, pero consiguió que sus padres los cuidaran. Necesitaba estirar las piernas, se sentía entumecido.
Al detenerse, se bajó y caminó un poco hacia el mirador. El mar estaba en calma, bellísimo. Sacó su celular al recibir una llamada de su madre.
—¡Hola, ma! ¿Qué tal? —preguntó, mirando aún el paisaje.
—Muy bien, cariño. Aquí estoy con tus perros en el parque, tu hermano me acompañó. Llamaba para saber cómo te iba, querido. ¿Ya llegaste al hotel?
—No, aún no. Paré en un mirador a estirar un poco las piernas. Debería de llegar en unas horas, ahí compraré algo de comer.
—Muy bien, amor... Sé que querías tener un viaje tranquilo, pero gracias por ayudar a tu padre y a tu irresponsable hermano.
—De fondo se escuchó un reproche por parte de Antonio, lo que hizo sonreír a Checo. Vaya que se burlaría de él cuando volviera de sus vacaciones.
—No te preocupes, me encanta ayudar. Además, papá me dijo que me pagaría. Solo entrego las flores y en unos días me echaré un chapuzón.
—Así es, amor. Te dejo, te mandaré fotos y videos después. Te amo, llámame cuando llegues al hotel. Cuídate.
—Adiós, mamá.
Suspiró volviendo a la camioneta. Aún tenía mucho que recorrer y apenas eran las ocho de la mañana. Había salido de madrugada para no encontrar tráfico; su cama lo llamaba a dormir un poco más, pero estar atascado durante horas en una carretera bajo un sol ardiente no era su idea de diversión.
[...]
Sol, calor y... ¿arena? Fue lo primero que sintió al despertar.
No recordaba nada. Ni siquiera dónde mierda se encontraba. Su cabeza dolía por... ¿un golpe? No, si fuera eso estaría sangrando. ¿Alcohol? ¡Sí! Bebió muchísimo, tanto que vomitó varias veces. Bueno, al menos podía recordar algo; tal vez no tenía una contusión cerebral.
Se sentó en la arena, tocándose la cabeza mientras miraba a su alrededor. Había mar, una playa enorme y un sol fuerte que quemaba demasiado. Una ráfaga de viento levantó arena, haciendo que achinara los ojos.
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¡Oye Güero! - Chestappen
Fanfiction-¿Quieres un aventón?.-Preguntó el pelinegro, mirando directo a los ojos azules más hermosos que jamás había conocido. -¿Otra aventura?... Claro, porque no-Le respondía amablemente el rubio admirando el rostro con pecas de Checo junto al atardecer...
