Capítulo 2: La Amenaza del Otro Lado
El regreso de Willow había dejado más preguntas que respuestas. Zack no podía dejar de pensar en lo que ella había dicho: "La batalla no ha terminado." La sensación de que algo oscuro se acercaba comenzó a tomar forma en su mente, y aunque sabía que Willow aún estaba allí, de alguna forma, la distancia entre ellos era más grande que nunca.
El grupo caminaba en silencio por el sendero hacia el Bosque de los Susurros, un lugar antiguo y místico donde los secretos de la magia podían revelarse. Sin embargo, el aire estaba pesado, como si algo estuviera al acecho. Pandy iba al frente, sus sentidos agudizados por la extraña energía que sentía en el aire.
-Algo está mal aquí -dijo Pandy, deteniéndose en seco y mirando a su alrededor.
Kitty, que caminaba detrás de él, frunció el ceño.
-¿Qué quieres decir? Todo parece tranquilo.
Pero Zack no estaba tan seguro. Había una sensación en su pecho, una presión constante que lo mantenía alerta. En ese momento, un viento gélido se levantó, moviendo las ramas de los árboles de forma inquietante. Fue como si el bosque mismo estuviera avisándoles.
-No... algo se acerca -dijo Zack, mirando al horizonte. De repente, el suelo tembló levemente bajo sus pies.
Una sombra oscura apareció entre los árboles, deslizándose por el bosque con una velocidad sobrenatural. Zack, Kitty, y Pandy se agruparon, listos para lo que fuera que viniera. De la sombra emergió una figura alta y encapuchada, su rostro oculto en la oscuridad. No era humano, pero su presencia era aterradora.
-¿Quién eres? -preguntó Zack, su voz firme, pero con una tensión palpable.
La figura habló con una voz grave, casi un susurro, pero llena de una fuerza oscura.
-Soy el eco de lo que estaba sellado. El equilibrio entre los mundos está roto, y ahora, nada los protegerá.
Zack apretó el collar de Willow en su mano.
-¿Qué quieres?
-El regreso de la chica que tanto amas tiene un precio. Y ahora, ese precio será su vida.
Antes de que pudieran reaccionar, la sombra se desvaneció en el aire, dejándolos en un silencio absoluto. Un eco de risas sombrías resonó en sus mentes, como un presagio de lo que estaba por venir.
