-Había esquivado con una dificultad abrumadora una lanza de luz que venía con intenciones de acabar con su vida.
La escena era increíble y, a la vez, preocupante. La mitad de la ciudad de Kuoh estaba en ruinas, como si un cataclismo hubiera arrasado todo a su paso. En su lugar, un enorme cráter se extendía, un testimonio del poder devastador que había sido desatado. Ni siquiera un demonio de clase alta podría haber causado tal destrucción.
Por suerte, las autoridades habían logrado evacuar a los ciudadanos, pero el peligro aún acechaba.
Oshuman, con el corazón latiendo desbocado, alzó la vista hacia el cielo, buscando a alguien en medio del caos.
Un chico.
Un chico envuelto en una aura oscura y siniestra flotaba en el aire, su presencia era tan maligna que suprimía cualquier atisbo de luz a su alrededor. Los escombros danzaban a su alrededor, como si fueran marionetas bajo su control.
Los ojos del chico se encontraron con los de Oshuman, y una sonrisa cruel se dibujó en su rostro mientras se preparaba para su siguiente ataque.
-Prepárate, mortal. Quedarás hecho polvo, y después, acabaré con todos los humanos.
En ese instante, el tiempo pareció detenerse. La mirada desafiante de Oshuman se encontró con la del chico, y una chispa de determinación iluminó su ser.
los ojos de ambos se cruzaron mientras chocan puños... la historia de Oshuman Rodorigesu había comenzado.
FIN
Esté es un pequeño prólogo después continuare la historia
