¿Yo de qué?

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POV: Karime

La neta, mi vida es un chiste. Pero no uno de esos que te hacen reír; más bien, de los que te dejan con cara de "¿qué pedo?". Ahí estaba yo, sentada en una mesa de un café bonito, con una taza de café que ni quería tomar porque sabía que me iba a quedar sin dinero para la cena.

Miraba por la ventana mientras pensaba en mis deudas y en cómo demonios iba a salir de esta racha de mala suerte. En eso, una morra de cabello largo y ondulado, bien producida y con actitud de "me la pelas", se sentó enfrente de mí como si nos conociéramos de toda la vida.

—¿Qué onda? ¿Te puedo hacer una pregunta? —dijo, con una sonrisa que claramente escondía algo.

La neta, yo no estaba de humor para pláticas, pero tampoco podía ser grosera.
—Ajá, ¿qué pasó?

—¿Estás buscando trabajo?

Casi me ahogo con el aire. ¿De dónde sacó que estaba tan jodida? ¿Acaso tenía un letrero en la frente que decía "se busca chamba desesperadamente"?

—¿Y tú cómo sabes que necesito? —respondí, medio a la defensiva.

—Amiga, se te nota en la cara. —Se rió mientras se recargaba en la silla, cruzando las piernas como si estuviera en una sesión de fotos.

—Pues sí, ¿y qué? ¿Me vas a conseguir uno o nomás vienes a burlarte? —le solté, medio en broma, medio en serio.

—Obvio te voy a ayudar, no soy una culera. Mira, justo ahorita se abrió una vacante donde trabajo. Te puede ir súper bien.

—¿Neta? ¿Y de qué es?

Manelyk sonrió como si acabara de contar un chisme buenísimo.
—No te voy a contar aquí porque está medio incómodo. Mejor ven conmigo y lo hablamos.

Lo pensé dos segundos antes de aceptar. Total, ¿qué podía salir mal?
Me llevó a un lugar que de día no se veía tan mal... pero de noche, seguramente era otro rollo. Cuando entramos, el olor a perfume y el brillo de las luces me hicieron darme cuenta de que no era cualquier lugar.

—¿Qué es esto? —pregunté, aunque ya tenía una idea.

Manelyk se giró con una sonrisa traviesa.
—Un club. Aquí la gente viene a divertirse, a olvidarse de sus problemas... y a gastar billetes, mija.

—Ajá... ¿y qué hago yo aquí?

—Pues, trabajar. Mira, te explico rápido: te pones un vestidito bonito, bailas un ratito y te ganas más lana en una noche que en una semana en cualquier trabajo normal.

—¿Bailar? ¿Yo? —Ya me estaba riendo porque sonaba a una broma.

—Sí, Karime. Bailar. Tú tienes la actitud, estás guapísima y... pues, la neta, ahorita necesitas el dinero, ¿o no?

—O sea... ¿yo de stripper? —La palabra me salió tan fuerte que unos tipos voltearon a vernos, y Manelyk se rió como si esto fuera lo más normal del mundo.

—No es tan complicado como suena, mija. Además, con lo que ganas aquí puedes pagar tus deudas y hasta salirte de la casa de tus papás.

Me quedé callada unos segundos, procesando. ¿Yo? ¿Bailando frente a extraños? Era absurdo... pero también, no tenía muchas opciones.

—Bueno... ¿y si me da pena?

Manelyk soltó una carcajada.
—Amiga, la pena no paga las cuentas.

La neta, tenía razón.
Estaba dudando, lo admito. Si me hubieras dicho hace un mes que estaría en un club de strippers escuchando a una desconocida ofrecerme un trabajo, me hubiera reído en tu cara. Pero la vida no se trata de lo que esperas, sino de lo que te toca. Y en este momento, me tocaba eso.

Bajo el delantal y las luces Stories to obsess over. Discover now