—Hace un año si me hubieran contado las cosas que iba a vivir...todo lo que iba a ocurrir, seguramente me hubiera reído o simplemente diría que es exagerado, algo sin sentido e imposible. Que todo era una farsa, algo que se podía tomar con humor y a la ligera.
-solto un suspiro sin energías-
—Esto no es fácil...nada lo es, todo es tan...agonizante.
-una lágrima silenciosa se deslizó por su mejilla, siendo limpiada por un cansado movimiento de deslizamiento por el dorso de su mano.-
Después, con un movimiento lento cambio su peso a su lado derecho, escuchando el único sonido del rechinar de los resortes bajo el antes de contraer sus pálidos y secos labios, humedeciendolos un poco antes de cerrar los ojos y regresar a sus múltiples pensamientos.
—Maldita cabeza...malditos pensamientos. -su ceño se frunció con molestia e irritación contenida- Dejen de atormentarme, dejen de molestarme, dejen de...recordarme. -dijo lo último con un vacío en su voz-.
Su mano derecha se apretó en forma de puño con la poca fuerza que tenía, dejando sus nudillos pálidos por la presión.
Pasados los segundos, esa misma fuerza se disipó, cambiando por una respiración temblorosa que contenía el llanto de un hombre estresado y angustiado por sus pensamientos generados a lo largo de momentos de trauma y dolores guardados; agregando a su mente pensamientos negativos y juzgadores, contrastando con su autocrítica y desprecio propio.
Lenta y temblorosamente, abrió los ojos otra vez, desviando su mirada hacia el foco sobre el, donde su luz brillaba con una intensidad clara y blanca. Pero incluso el resplandor le parecía opaco y sin vida comparada con la obscuridad que se había apoderado de su alma.
—Yo... Yo... Me siento tan exhausto -se dijo a si mismo, su voz apenas audible-.
Se pasó la mano por la frente, como un intento desesperado de borrar o eliminar los pensamientos negativos que lo atormentaban. Pero no podía escapar de ellos. Estaban allí, dentro de su mente, juzgandolo y traicionandolo sin piedad.
Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, aunque las contuvo con gran dificultad. No quería llorar, no quería romperse, no quería mostrar debilidad. Pero era difícil mantener la compostura cuando la autocrítica y el desprecio te atacaban por igual.
—Esto... Esto no tiene fin...¿Verdad? -se pregunto internamente- Despertar para vivir...y vivir para sufrir -penso amargamente-.
Se volteo nuevamente en la cama, quedando con la espalda contra la cama y el frente en dirección al techo blanco de cemento sobre el. Su mirada quedando perdida en el color tan claro y a la vez, para el, tan falso.
—Intente vivir sin miedo... Y falle -se recordó en voz baja-. Sufrí tantos golpes... Y lo minimice. Yo no soy alguien egoísta, ¿Verdad?. -se cuestionó internamente-
Se quedó allí, sumido en su propio infierno durante lo que parecía una eternidad, un castigo injusto que no entendía y muchos menos quería. Sin embargo, su atención cambio de lugar cuando escucho el pomo de la puerta rotar, deslizando su mirada para ver quien entraba.
La puerta de la habitación se abrió, y un rostro femenino se asomo, mirando con ojos curiosos la habitación antes de encontrarse con la mirada del hombre que anteriormente se lamento, cruzando miradas que compartían diferentes sentimientos.
—A-antonio, t-tu... de verdad estás despierto -menciono la chica con emoción contenida- De-después de varias semanas... Ya estás aquí.
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Escombros de humanidad: Hanayome Heart
Fanfiction¿Es acaso fácil ser un líder?, tomando en cuenta que tus decisiones, tanto actuales como pasadas, pueden acabar con la vida de tu familia...la única que te queda o la que encuentras a lo largo de tu vida después de que los pilares de la humanidad co...
