Mi regalo de Dios

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Tu historia, hijo, comenzó con amor profundo,

un romance que parecía el más bello del mundo.

Pero como el fuego que arde con fuerza inmensa,

dejó en mi alma huellas que el tiempo no dispensa.


Sin embargo, tú siempre fuiste deseado,

no un error, ni un descuido del destino errado.

Eres la respuesta a una oración sincera,

el milagro que llegó cuando la fe se espera.


Tu madre te soñó mucho antes de verte,

rogando a Dios por tu vida, por tenerte.

Y cuando llegaste, hijo, llenaste de luz

cada rincón oscuro, cada posible cruz.


Te criaste rodeado de amor y ternura,

fuiste el centro de una casa que en ti se cura.

Todos te querían, eras un niño especial,

un regalo divino, un espíritu sin igual.


Hoy, al verte como el joven que eres,

mi corazón se llena, aunque a veces prefieres

ser mimado, tal vez más de lo que debería,

pero eso no opaca la grandeza que hay en tu día.


Eres inteligente, responsable, capaz,

el orgullo de mi vida, mi sueño que jamás

dejaré de admirar mientras sigo aspirando

a verte conquistar lo que estás buscando.


Eres un hombre que inspira respeto,

con un corazón noble y un futuro completo.

Mi hijo querido, eres mi mayor bendición,

un eco eterno de mi adoración.


Confío en ti, en tus pasos seguros,

en los logros que alcanzarás sin muros.

Eres la prueba de que los sueños son reales,

un regalo de Dios con virtudes especiales.


Nunca olvides de dónde vienes, hijo mío,

ni el amor que siempre te rodeó, como un río.

Mi orgullo por ti no tiene final,

porque eres mi legado, mi bien celestial.

Mi regalo de DiosStories to obsess over. Discover now