Las palabras no me salen tan fácil;
se me agarran al pecho como un "detente" en un susurro,
como el eco,
sin permisos,
y es verdad.
Silenciosa,
siempre miro,
y rebusco en mi boca, mis labios,
la forma de decirte lo que siento;
de que entiendas la labia,
la lengua,
el idioma,
y es verdad.
Las palabras no me salen tan fácil;
cuando me paro frente a ti,
mi corazón no lo contiene pero mis palabras no son así,
y es verdad.
Cada vez que quiero afinarme a ti,
las palabras se me deshacen,
se me vuelan,
como si lo que pesa nuestro amor nos rompiera.
Y tantas cosas que derramarte,
que me refugio ahí,
contigo,
que en tu reír poso el alma,
que en tu abrazar exploro en mi propio abismo, y es verdad.
Pero no es así de fácil,
como abrir los labios y la voz alzar,
cuando el amor en mí "no cabe",
las palabras me suelen fallar,
antes de lamentar digo:
es verdad.
Suelto que eres un sueño,
mi sueño,
mis sueños,
que cada día verte espero,
que sin ti pierdo millones de suerte,
y es verdad.
Y en cada intentona de bordar la frase,
el cuerpo se me vuelve al aire,
ese sentir tan frágil,
es algo que en mi pecho arde,
y es verdad.
Así,
callada me quedo,
esperando que lo sientas en los huesos;
mi fervor terminal,
y es verdad.
Las palabras no me salen tan fácil;
y tómalo de sorpresa cuando libere el verbo,
que dure aquello cuanto quieras,
si quizá no llega,
te amo,
se acabó y es verdad.
