El olor a café viejo y papel quemado flotaba aún en los pasillos de la facultad, como si se resistiera a dejar marchar a quienes acababan de cruzar sus puertas por última vez como estudiantes. Lee Felix era uno de ellos, antes que nada se ajustó la corbata con dedos torpes; no era su estilo, el muchacho de cabello oscuro y pecas preferia siempre usar lo más cómo de su armario, no estaba interesado en verse bien ante los demás.
Pero justo ahora era el alumno graduado con honores en Periodismo, con un título recién impreso que aún olía a tinta fresca, el primero de su clase, y el primer profesional de su familia. Esperaba que el mundo lo recibiera con la misma ilusión con la que él había escrito sus primeros artículos.
Pero afuera, las redacciones estaban llenas, los periódicos morían lentamente, y las oportunidades eran notas perdidas entre líneas de "no solicitamos más candidatos". Su currículum, construido con prácticas en revistas digitales y reportajes independientes, parecía invisible en el caos del mercado laboral. Vaya vida de adulto para el jóven de veintiuno años, no era como la pintaban en las películas de Hollywood o las series que solía ver en su adolescencia haciendolo soñar con una vida hecha y resuelta una vez que se graduara.
Fue entonces cuando, casi por accidente, vio el anuncio: "Acomodación de empleo por recursos humanos - no se requiere experiencia previa". No era lo que soñó. No era una historia de portada. Pero algo en esa vaga promesa de estabilidad lo empujó a enviar su postulación.
¿Qué es lo peor que podía ocurrir?
°•○●○•°
Había pasado al menos un mes desde su postulación en recursos humanos y lo que hacía para poder subsistir y pagar la renta de su apartamento era vender postres a domicilio y cuidar de tres niños, hermanos, del piso de arriba de su departamento. Quizás debería mudarse cerca de su verdadero trabajo cuando le encuentren una vacante los de recursos humanos. Sin olvidar que su salario le retrasaba todo el tiempo un mes de renta.
Sabía los riesgos de vivir en la zona central de Manhattan cuando decidió dejar Australia para cumplir su sueño de ser periodista, y no había otro lugar mejor que Nueva York. La cuna de los acontecimientos y de periodistas y entrevistadores famosos.
-Está listo -agradecía internamente a su hermana mayor por haberle insistido en que la acompañará a clases de cocina cuando vivía en Australia -, de acuerdo chicos es hora de comer. Y por favor Bahiyyih usa el tenedor.
Felix había cocinado la cena de los tres hermanos Lee, sus vecinos del piso de arriba. Lea la mayor de los tres asistiendo a la preparatoria, Kai el hermano de en medio cursando la secundaria, mientras que Bahiyyih estaba en la primaria.
-Lea por favor no uses el teléfono en la mesa, es de mala educación hermosa. -habló con suavidad Felix. Lea obedeció sin decir peros.
A Lea le agradaba mucho como la regañaba Felix, no había gritos ni peleas como le cuentan sus amigas sobre sus cuidadores también. Kai al probar la comida se derretía por el sabor tan delicioso, sin duda le fascina la comida de Felix.
-Felix, ¿podrías ayudarme con mi proyecto de ciencias? -cuestiono el hermano de en medio -, no puedo entender a que se refiere la maestra con eso de germinar creativamente.
-No te preocupes, haremos algo no antes visto y tendrás la mejor calificación de la clase.
-Eso me recuerda, -Lea habló -estudiaste la carrera de periodismo, ¿verdad Felix?.
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El Demonio de La Moda
De TodoEn el vertiginoso mundo de la moda no existe edad, género, o color de piel. La moda se trata de expresar y ser libre y la compañía de la revista HyunMode dirigida con mano de hierro por Hwang Hyunjin representa bien la moda entre sus páginas. Y par...
