Capitulo I

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Mis pasos resonaban en las oscuras calles de Roma. A esas horas, los callejones empedrados estaban desiertos, y cada sombra parecía traer consigo una amenaza. Había estado en la redacción hasta tarde, atando cabos sobre algo que tal vez no debería haber investigado. Pero no podía detenerme. Desde la muerte de mi padre, había quedado un vacío dentro de mí que solo podía llenar con respuestas. Y ahora, en medio de esa investigación sobre el crimen organizado, cada pista parecía llevarme a la misma familia: los Rinaldi.

"Aléjate de los Rinaldi", me habían advertido. Pero no podía. Algo dentro de mí me empujaba hacia ellos, hacia esa oscuridad donde, irónicamente, sentía que tal vez podría encontrar la verdad.

De repente, el sonido de mis pasos se apagó, y el miedo subió desde mi estómago hasta apoderarse de mi garganta. Frente a mí, una sombra bloqueó mi camino. Era un hombre alto, vestido de negro, y su sola presencia hacía que el aire se volviera denso y sofocante. Cuando la luz de una farola iluminó su rostro, lo reconocí al instante: Gio Rinaldi, el jefe de la mafia, el hombre que gobernaba con crueldad y quien, según todos decían, no tenía un ápice de compasión.

-Parece que has estado demasiado cerca de cosas que no te incumben -su voz, baja y controlada, se deslizó hasta mí con una frialdad que me hizo temblar.

Intenté moverme, pero dos hombres aparecieron a mis costados, cerrando cualquier posibilidad de escape. Estaba atrapada.

-No sabes en qué te estás metiendo -continuó Gio, acercándose hasta quedar lo suficientemente cerca como para que su mirada oscura y penetrante me clavara en el sitio-. Pero me aseguraré de que lo entiendas.

Sus dedos se cerraron alrededor de mi brazo con una firmeza que me dejó claro que no había salida. En ese instante, comprendí que mi vida estaba a punto de cambiar para siempre. Lo que había comenzado como una búsqueda de justicia se había convertido en un juego mortal de poder y deseo. Gio Rinaldi no era solo un hombre; era una fuerza peligrosa y adictiva de la que, tal vez, nunca podría escapar.

Deseos PeligrososHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora