Capítulo 1 Muere el amor

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—Marhiel, por favor no cierres los ojos... Te amo demasiado, no me dejes sola, mi amor —suplicaba entre sollozos, aprisionando su rostro con mis manos.

Allí, en la sala de mi casa, me encontraba presenciando cómo la vida del amor de mi existencia se apagaba sin remedio.

Tenía las manos y la ropa completamente empapadas de su sangre.

Giré la cabeza y miré fijamente a los ojos de Azrael.

Él me observó con una mezcla de horror y confusión, balbuceando:

—Juro que no era así... Yo no quise lastimar a mi hermano Marhiel, pero tú me obligaste.

—¡Ya basta, tío! —intervino mi hijo Rhaftha con la voz quebrada por la indignación—.

Debemos ir ahora mismo con Dios y deberás atenerte a las consecuencias de lo que has hecho.

En un parpadeo, mi hijo y Azrael simplemente desaparecieron del lugar.

Desesperada, me volví hacia el arcángel Rafael, quien permanecía de rodillas intentando en vano sanar la herida de Marhiel.

—¿Por qué no puedes revivirlo? —le exigí entre lágrimas—. ¡Haz algo!

—Yva, no lo sé... —admitió Rafael con el rostro pálido—. No sé qué ocurre, no logro encontrar la divinidad de Marhiel por ninguna parte.

Sintiendo que el mundo se derrumbaba bajo mis pies, comencé a clamar al cielo con todas las fuerzas que me quedaban:

—¡Lucifer! ¡Lucifer! ¡Lucifer, te necesito! ¡Es una emergencia!

El ambiente se volvió pesado y, en medio de un destello oscuro, Satanás hizo su aparición.

Luciendo una sonrisa confiada y desenfadada, habló antes de observar a su alrededor:

—Ah, sabía que tarde o temprano me ibas a necesitar, mi querida y amada Yva. A ver, ¿dónde quieres que hagamos el amor?

Sin embargo, al bajar la mirada y verme de rodillas en el suelo junto al cuerpo inerte de Marhiel, la sonrisa de Lucifer se borró al instante.

Su expresión se tornó rígida.

—Yva... ¿qué carajos pasó acá? —preguntó desconcertado—. Discúlpame, estaba tonteando un poco, no sabía que esto era algo tan serio.

—No te preocupes... —murmuré ahogada en llanto—. Por favor, trae de vuelta la divinidad de Marhiel. Te lo pido por lo que más quieras, tráelo de vuelta.

Lucifer miró a su hermano celestial con tono imperioso:

—Rafael, ¿es que tú no pudiste hacer nada?

—No encuentro su divinidad —explicó Rafael consternado—. Pero podemos invocar a Imue; quizás la esencia de Marhiel quedó atrapada en el limbo o en el vacío.

—¿Y quién carajos le hizo esto a Marhiel? —indagó Lucifer apretando los puños.

—Fue nuestro hermano Azrael —respondió Rafael—. Quería apuñalar a Yva, pero Marhiel se interpuso para protegerla. Voy a ir de inmediato al vacío a preguntarle a Imue por él.

Mientras Rafael disponía su partida, Lucifer se inclinó, cargó el cuerpo sin vida de Marhiel con sumo cuidado y lo recostó sobre el sofá.

Yo permanecía paralizada en el piso, sin saber qué hacer ni cómo procesar la pesadilla.

Yva y SatanásHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora