Capítulo 1

14 0 0
                                        

Enero 2014

Lucy

—¡Lucy! ¡Lucy, vuelve adentro! ¡No estoy bromeando!— Él sigue gritado tu nombre.

—Oh, bueno. ¡Gracias por aclararme eso!— Continúas caminando y él sigue gritando.

—Lo digo enserio, Lucy, más te vale que entres o...

Suficiente, piensas. —¿O qué? ¿Qué pasará si no lo hago?

Michael no dice nada, sólo se queda allí parado con su cabello rubio cenizo despeinado y esos ojos azules tan fríos como el hielo; esos que alguna vez te hicieron sentir algo, pero ahora son solo otra razón para odiar el azul. . —De acuerdo, lo haré, volveré allí dentro—. Él abre la puerta trasera al bar, 'La Rosa Negra', ese bar con ese nombre cliché; donde lo conociste, donde tuvieron su primera cita, donde te enamoraste, donde la conoció a ella, donde se besó con ella, donde tuvieron su primera pelea, donde lo perdonaste por tercera vez, a donde está tratando de hacerte entrar ahora... donde probablemente terminarás casándote, con su nuevo juguetito a tu lado, si no te vas ahora mismo. —Claro, regresaré... justo después de que ¡TE LO METAS POR EL CULO!

Sigue gritando tu nombre así que volteas a pararle dos lindos dedos, pero ya no está solo, él está ahí: Tommy, con su cabello negro y hermosos ojos verdes, pero debes irte de ahí, no hay tiempo para disculparte. Por lo que lo ves una última vez y te alejas.

—¡¿Oh, sí?! Pues... ¡Ella coge mejor que tú!

Ni siquiera sabes a quién se está refiriendo, ¿era Karla? O ¿tal vez Lydia? O quizá no te importa ni un carajo...

Los autos pasan como un borrón deslumbrante mientras lágrimas de enojo obstruyen tu vista, es una ciudad pequeña y es tarde por lo que solo pasan de vez en cuando, pero no puedes decidir si eso es algo bueno o malo, después de pasar por un bonche de jeringas quebradas.

Hace frío, mientras caminas por la carretera semi-nevada desearías haber tomado tu chaqueta antes de haber tirardo tu bebida en esa chica y darle una bofetada a Michael. Un auto paró en la calle contraria y el conductor bajó la ventanilla.

—¡Ey! ¿Necesitas que te lleve?— Volteas a decirle que se largue y está de nuevo, Tommy, salva vidas- dueño de una camioneta. Te sonríe y no puedes evitar sonreírle también, aunque probablemente te ves como la novia de Frankenstein con tu rímel corrido, por lo menos ahora eres la exnovia de Frankenstein.

—¿Qué haces aquí? La fiesta esta por allá—. Él mira hacia donde estás apuntando.

—Mmm, creo que me pasaré esta. Ayudar a una amiga es más importante que una fiesta.

—Eso es lindo de tu parte, pero no quiero causarte problemas, deberías regresar—. Continúas caminando y él comienza a manejar, crees que se irá pero en lugar de eso da una vuelta en U, se para delante de ti y baja la ventanilla del copiloto

—Hay una fiesta cada viernes, perderme una no me matará.

—No digas eso mientras estás en la carretera.

Se ríe. —De acuerdo, entonces que tal: Perderme una no será el fin del mundo.

—¿Sabes qué? No digas nada mientras estás en la carretera—. Vuelve a reírse y abre la puerta del copiloto desde adentro por lo que subes. —Hola tú—. Dices.

—Hola tú también—. Te dice él y te da tu chaqueta, le das una sonrisa agradecida y te la pones mientras el arranca la camioneta y conduce en dirección a tu apartamento.

Lucy & TommyStories to obsess over. Discover now