La vida siempre tiene una canción, un sencillo fragmento que te ayuda a saltar cada minuto del día. No había un día igual a otro, así como no había una canción igual.
Era una filosofía extraña para la vida, pero cuando eres joven y todo se siente con toda la intensidad no hay mejor manera de llevar cada emoción, o al menos eso pensaba Beatriz, que recordaba con nostalgia aquellos días en los que podía sentir que la risa nunca se iría de su pecho y la sonrisa en su rostro terminaría por arrugar la piel de sus mejillas, aquellos días en los que sentía que la felicidad era infinita y lo más importante era lo que sucediera en el momento en que pudiera compartir un solo segundo con él...
Armando Mendoza
Comenzar por él era demasiado precipitado, la historia, el origen de todo no comenzaba con él, por lo menos no del todo. El inicio era ella, sentada en una banca en el patio del colegio, alejada de todos los niños para evitar más de aquellas burlas a las que no terminaba de acostumbrarse y que sentía que le iban quebrando el corazón de poquito a poco. Era la niña nueva, la niña a la que habían cambiado de colegio dos veces porque el acoso se volvía insoportable e incluso peligroso.
No tenía la intención de arrojarse al mar de niños que se creían con el derecho de señalar sus defectos, ninguno de ellos entendía que ella los tenía muy presentes y los veía cada mañana en el espejo, ninguno entendía que no era necesario gritar a los cuatro vientos que llevaba frenos en los dientes o el cabello crespo e imposible de manejar por mucho que su mamá se esforzara tanto por acomodarlo con aquel capul.
—Disculpa, ¿Has visto hacía donde se ha ido mi pelota?— Ella, que no se molestó en establecer contacto visual, negó con la cabeza y siguió mirando su comida intacta. Su mamá siempre se esmeraba en prepararle el almuerzo, pero ella llevaba buen tiempo limitándose a no tomarlo y dejarlo en cualquier sitio de la escuela para que no la regañaran al volver a casa, ¿la razón? No quería ser, tras de fea, gorda... así que había adquirido ese hábito como "autopreservación" para no agregar algo más a las cosas que siempre le gritaban en la escuela o en el barrio.
—Pues estoy seguro que he visto que caía por acá...— El niño la miró con atención y le fue sencillo percatarse de la lucha que la niña mantenía con su almuerzo intacto. A las alturas en las que iba el descanso ya ningún alumno tenía comida por consumir, todos se encontraban jugando y platicando con sus amigos, pero ella parecía nunca haber hablado en su vida...— Tu eres la niña nueva— Dijo él con un tono emocionado por conocer a alguien nuevo, estaba tan ensimismado que no notó como ella se tensaba y se encogía ligeramente — Genial porque a este lugar ya le hacía falta que le pasara algo interesante. Estamos en el último año antes de pasar a la secundaria y conozco a todos los que vienen aquí, pero son tan aburridos. Él único que es mi amigo es Mario, pero dice que últimamente está ocupado haciendo un plan para conseguir una novia cuando entremos a secundaria, yo sinceramente no entiendo cómo eso podría ayudarle con sus notas de los exámenes que haremos a fin de curso...Mario no es más listo que una gallina.
Ella lo miró por primera vez desde que él había tomado la iniciativa de hablar y entonces, por inercia, ambos sonrieron. Él niño tomó la iniciativa y se sentó a su lado, ella hizo espacio, aún con algo de temor. Tomó su almuerzo y lo terminó haciendo a un lado por completo.
—No te detengas por mí, puedo seguir hablando mientras tu comes. Por cierto soy Armando, ¿Tú cómo te llamas?
—Bea...Beatriz— Contestó con nervios , temiendo que en cualquier momento se aparecieran más niños para reirse por haber caído en una broma.
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UN MINUTO ANTES DE TI
Fanfiction¿Que tan lejos puede llegar una promesa de amor? ¿Que tan fuerte puede ser el amor que empezó tan sencillo y se convirtió en algo tan pasional? Beatriz y Armando no lo sabían, no lo esperaban y sin embargo, jamás temieron. Una amistad que posiblemen...
