La vida se compone de momentos, momentos en los que cualquier cosa que pudiera ser diferente tiene el poder de cambiar nuestro destino, el rumbo de nuestra vida, hay momentos placenteros en los que no importan los terceros, dónde podemos disfrutar tanto como podamos, incluso sintiéndonos en otros lugares, lugares dentro de nuestra mente, que acompañan al sentimiento. Pero también están los malos momentos, que pueden volver loca a la persona más cuerda, un momento en donde la paciencia es nula y nos orilla a tomar decisiones un poco locas que tal vez no sean las mejores, que nos hagan arrepentirnos después del resultado, pues son los peores, no se piensa, no se siente y no se ama en los malos momentos, malas rachas que cambian la forma de nuestra mente, que marcan el inicio y/o el final de algo, pueden ser del tipo que sea,tomar las decisiones que sean, solo hay que ser conscientes de valorar todos los momentos que vivimos, pues para bien o para mal marcan quienes somos, hacia donde vamos y le dan razón a nuestra existencia tan insignificante en el universo.
