El dormitorio, poco iluminado, estaba lleno de un inquietante anhelo que parecía incrementar al divisar la luz de las velas, que bailaban a través de las paredes, siendo las únicas que podían contemplar la intensa escena donde sus alientos se mezclaban evitando disgregarse uno del otro
-podrían quedarse ahí horas- pensaba
la atmósfera era totalmente diferente con la que habían iniciado, un giro imprevisto, pero estaba agradecido que fuera así
podia notar el calor recorrer cada extremidad de su cuerpo, sintiendo lentamente como la piel se contraía al suave pero ardiente tacto del hombre
era absurdo que quisiera venirse con tan solo roces entre ropas y besos lentos, pero no podía negar que sacudían lo más profundo de él
sin cuidado soltó un gemido cuando aquellas manos sujetaron la curva vulnerable de su cuello mientras se arremetía sobre él, sus labios trazando un camino sin patrón a lo largo de su piel, y sus dientes ocasionalmente parando para morder delicadamente la piel expuesta que se le presentaba.
el intenso olor de las velas originaban un desfigure inigualable en rubén, desprendiendo una fervorosa exigencia sexual.
Mientras su boca bajaba, los dedos de alex pasaron suavemente por el cabello del mayor, en una perseverante ansiedad pero con dominio. Sus ojos, revelando las sensaciones de placer, observaron cada uno de sus ágiles movimientos.
–Sigues con la idea de terminar conmigo, uh?–
susurró mordisqueando la notable clavícula manipulando el cuerpo ajeno a su antojo sin una pizca de descaro, sabiendo donde lo quiere y desea tener.
–Mmm– el sabe sabe que no hay vuelta atrás cuando el mayor lo hace enrollar sus piernas en su robusta cadera inclinándose levemente hacia delante, hundiéndose en la intimidad del otro
se sentía increíble el dolor y placer que floreaba todo su cuerpo, confiando en el mayor de que aquella incomodidad desvanecería, las embestidas iban en un desdén, sin patrón e irradias.
Rubén con tan solo mirar sus sonrojadas mejillas y el camino de lágrimas bajar de ellas, lo hacían estremecer en lo más interno de él, aquella mirada demostraba el enorme placer que recorría al menor amonestando todo a su alrededor, centrándose solamente en la persona que tenía delante, aquel con el cual soñaba y deseaba a más no poder, aún sabiendo que no era buena influencia para él
pero nada de eso importaba
por que era suyo.
–Quackity, despierta coño!– aquel grito lo llevó a sentarse abruptamente en la cama, apenas pudiendo abrir sus ojos para acostumbrarse a la luz que traspasaba a la habitación
–Que chingados te sucede cabrón, me asustaste– habló alex, sobándose la cabeza que empezaba a dar vueltas por el rápido movimiento que hizo
–Que querías que hiciera, si empezaste a hacer sonidos puercotes que se escuchan hasta la otra cuadra– explicó divertido, y como no si eran pocas las veces en la que alex estaba con el cerebro en otra cosa que no sea el estudio –Al menos dime de quién se trata–
–Como te gusta andar jodiendo a la gente wey– despacio se paró dirigiéndose al baño todavía teniendo la mano en su cabellera tratando de amortiguar el dolor punzante –No te lo diría ni aunque me pagaras, así que deja de molestar y vete–
–Bueno fiera, tranquila ya te dejo en paz, solo deja de gemir como gata en celo porfa– gritó divertido apresurándose de salir de la habitación antes de que el enano fuera a por él y se diera por muerto
–COMO JODES MARIANA–
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Fanfictiontodo se amerita siendo consciente y dedicado, todos sabían que era un chico responsable, no protestaba, no iba de fiesta, solo seguía las reglas, todo por su dilema de "las distracciones te hacen mal al cerebro, solo los idiotas caen" pero cuando co...
