We've updated our Content Guidelines.
Review the latest guidelines to keep sharing stories safely.

Prólogo

320 14 1
                                        

Inglaterra, 1817.

Propicios los muros que acompañaban a las altas llanuras. Donde se asomaba el horizonte. Despejando aquel cielo templado con la sombra de los primeros rayos de luz del alba. Alcanzando aquellos valles, acompañantes de la aurora, flora de sus campos fértiles. Marchándose sobre la grisácea y áspera piedra de las montañas. Siendo observado por sus ojos el riguroso paisaje, aceptó una tasa de té, entregada por su amiga en una fina vajilla británica.

—Gracias— Musitando sus palabras, dirigió su mirada al frente. Dándole atención a la mujer ante sus ojos— Te escucho.

—Te he citado aquí para tener tu opinión sobre un asunto un tanto... delicado— Él solo asintió, mirándole con paciencia, esperando a que su nerviosismo se pásese— Lo que trato de decir es que.. conoces muy bien la relación que llevo con Hinata— él solo dirigió su mirada a la nombrada, tomando cauteloso de su tasa de té, apenas tocando sus labios— sus instintos no menguaran hasta que conciba un hijo.

—No quiero juzgarlas, me habeís demostrado que el amor que os juraron es incondicional— Dijo, entrecerrando sus ojos con serenidad— pero, ya saben lo que piensa la sociedad sobre esto, y por desgracia, no eres capaz de procrear con Hinata.

Las había conocido durante su niñez. En años pasados, asistían a una escuela de omegas y señoritas, y ellas fueron las primeras personas que les permitiría acercamiento. Desde entonces, ambas habían guardado una relación de la cual sólo Sasuke y los candidatos necesarios sabrían, el hecho de que ambas, omegas, tuviesen una relación era mal visto. Por lo que ninguna lo haría público, y menos con el problema que comenzaba a presentarse entre ellas.

—No quiero decir que tampoco dejen de verse, solo soy franco, como pediste.

—Buscaremos a.. alguien ¡un beta, eso podría...

—Sakura— Dejando su tasa suavemente sobre la superficie de vidrio de la mesa, suspiró— nadie se arriesgaría tanto, y menos sabiendo de qué familias provienen. O Hinata suprime sus instintos por el bien de su pareja, o simplemente, separense.

—¡Sasuke!— Exclamó Sakura poniéndose de pie— eso no...

—Sasuke tiene razón— Las palabras de Hinata se escucharon por primera vez desde el inicio de aquella conversación— siento que he dado demasiados problemas, ya es suficiente con nuestras familias— Inquirió con seriedad en su voz baja y suave— lo he intentado, demasiado... siento ser tan egoísta, pero no puedo suprimir algo que es mi naturaleza.

—Un hijo no lo es todo en la vida.

—Que no sientas esa necesidad, no significa que los demás deban suprimirla. Lo ha intentado, como dijo, sonaría egoísta, pero no, hacemos esfuerzos Sasuke.

—Está bien, entiendo— Susurro tomando un suave sorbo a su tasa, antes de colocarla en la vajilla sobre la mesa— siento que me sobrepase en mis palabras, no comprendo muy bien la situación, ni creo poder hacerlo, me disculpo contigo, Hinata, no use... las palabras adecuadas.

La mencionada solo asintió cabizbaja, mostrando una leve sonrisa al azabache. Los toques insistentes en la puerta, captaron la atención de los presentes en la habitación. Con cautela, los tres procedieron a ponerse de pie, arreglando ligeramente sus atuendos, principalmente Sakura, quien le tendió su abrigo a su pareja para cubrirla del frío otoñal. Siendo inevitable que el azabache sonriera ante tal escena.

—Adelante.

Adentrándose a la habitación, una de sus doncellas le hizo una reverencia, recibiendo una inclinación por su parte. Viéndole con porte fino y serio.

𝘔𝘢𝘭𝘥𝘪𝘤𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘺 𝗕𝗲𝗻𝗱𝗶𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 [𝐸𝑀𝐼𝑆𝐼𝑂́𝑁]Stories to obsess over. Discover now