Ella era el Sol, y yo la luna. Me entregaba su calor reconfortante, mientras yo la recibía con una brisa fresca que alborotaba su cabello. Radiante como siempre a la misma hora, en el mismo lugar, con la misma sonrisa. ¿Pero cómo podemos estar tan cerca y tan lejos? Somos el contrario de nuestro propio elemento, lo cual nos confunde, como una paradoja que es al mismo tiempo tan frustrante y maravillosa. Y por el mismo hecho de querer estar juntos necesitamos separarnos, para un equilibrio del cual no quisimos ni deseamos ser balanza ⚖️ Mi consuelo está en los eclipses ya que en cada uno te veo justo en frente a mí, no hay planetas ni estrellas que brillan tanto como tú. Seguirán pasando los años y veremos el tiempo pasar, los niños crecer y las aves volar, todo seguirá su curso natural. Pero cada que te encuentre, cada que te vea... mi corazón empezará a latir tan fuerte como la primera vez al nacer, los minutos pasarán para que pueda guardar la imagen que tengo de tí. Ahora la noche es más fría y sola, la luz que reflejaba la Luna está opacada por la tristeza y el dolor. ¿Y el Sol? A veces está nublado el cielo y no es completamente visible, y otras veces está tan radiante que quema. Porque así es mi Sol, radiante, fuerte e intensa.
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