Era una mañana de lunes como otra cualquiera, aunque esta vez, brillaba el sol. Estaba a punto de comenzar el verano, el calor era más intenso y Luis ya estaba sudando sin empezar a trabajar aún. «Esto es horrible» pensó antes de vestirse. Aunque iba a ser un día como cualquier otro, tenía el presentimiento de que debía vestir de forma especial. «Soy idiota, no puedo ser elegante con un chándal». Abrió el armario y encontró la vestimenta nueva que su madre le había comprado. Era una camiseta deportiva de tirantes negra, que le quedaba ajustada al cuerpo. Los pantalones, del mismo color, le hacían un culo increíble. Decidió engominarse el pelo, lucía muy atractivo de esa forma. Cogió su bolsa y se dirigió a la mansión Hernández que tan bien conocía. Allí, la sirvienta le recibió con una sonrisa. Tina, su amiga de la infancia fue a abrazarle como cada día. Se le veía muy animada.
— ¡Vamos a darlo todo! —gritó con entusiasmo—. Sasha ya nos está esperando en el gimnasio.
Luis asintió con la cabeza y ambos se dirigieron hacia allí. Había un ambiente diferente aquel día. El chico no sabía que, en unas horas, su vida cambiaría.
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El día que él se fue
RomanceEl día que él se fue, un huracán arrasó con mi vida hasta dejarla vacía. Se llevó mi corazón enamorado que latía con fuerza cada vez que le tenía cerca. El día que él volvió, nuestros latidos sonaban al mismo compás. Un amor tan grande que parecía i...
