Capitulo 1: "El secreto del Ritual"

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Capítulo 1: "El Secreto del Ritual"

Años después de la derrota de Hidan, Konoha vivía tiempos de paz relativa. Shikamaru Nara, consejero del Séptimo Hokage, había dejado atrás muchas de las sombras del pasado, pero la batalla contra Hidan seguía grabada en su mente. La imagen de haberlo derrotado y dejado enterrado vivo, atrapado para siempre, le provocaba tanto satisfacción como inquietud. Algo dentro de él nunca se había sentido completamente en paz desde aquel día.

Era una tarde tranquila en Konoha cuando Naruto lo llamó a su oficina. Había informes recientes de desapariciones extrañas en aldeas cercanas, y los pocos cuerpos recuperados estaban marcados con símbolos que le resultaban dolorosamente familiares. Shikamaru estudió los informes con cuidado mientras Naruto lo observaba, preocupado.

—No me gusta esto, Shikamaru —dijo Naruto con seriedad—. Los aldeanos están aterrados. Algo oscuro está ocurriendo, y no podemos ignorarlo.

—Lo sé —respondió Shikamaru, frunciendo el ceño—. Estos símbolos… son de Jashin. No hay duda.

Naruto lo miró con sorpresa.

—¿Jashin? ¿El mismo que seguía Hidan?

Shikamaru asintió, apagando un cigarrillo antes de levantarse. El peso del pasado caía sobre él como una sombra larga. No había visto ningún indicio de esa secta desde la derrota de Hidan, pero ahora parecía que algo, o alguien, estaba tratando de resucitar ese oscuro legado.

—Voy a investigar —dijo Shikamaru—. Si hay más seguidores de Jashin ahí fuera, tenemos que detenerlos antes de que hagan más daño.

Naruto le dio su aprobación, y Shikamaru partió al día siguiente, acompañado por Temari, su amiga y colega shinobi de la aldea de la Arena. A lo largo de los años, habían trabajado juntos en muchas misiones, y su relación de confianza se mantenía fuerte.

Mientras viajaban hacia la aldea atacada, Shikamaru compartió sus preocupaciones con Temari. No podía quitarse de la cabeza la posibilidad de que los rituales de Jashin hubieran sobrevivido de alguna manera. Había sido extremadamente cuidadoso al enterrar a Hidan, pero siempre existía la posibilidad de que alguien más hubiera aprendido sus prácticas.

—Esos símbolos… no son algo que cualquiera pueda replicar —dijo Shikamaru mientras caminaban—. Hidan los usaba en sus rituales. No puede ser una coincidencia.

—¿Crees que hay más seguidores de Jashin? —preguntó Temari, mientras miraba a su alrededor, alerta.

—No lo sé. Pero si alguien está usando sus rituales, tenemos que descubrir quién es y detenerlos antes de que las cosas empeoren.

Llegaron a la aldea poco antes del amanecer. El lugar estaba desolado. Las casas estaban en ruinas, y el aire olía a humo y sangre. Los pocos aldeanos que quedaban miraban con temor desde las sombras, sin atreverse a salir de sus escondites. Shikamaru y Temari avanzaron hacia el centro del pueblo, donde encontraron lo que temían: un símbolo de Jashin, pintado con sangre, rodeado de cadáveres. Era una escena demasiado familiar para Shikamaru, y la sensación de déjà vu lo hizo estremecer.

—Es igual a lo que hacía Hidan —murmuró Temari, examinando el símbolo con cautela.

Shikamaru asintió en silencio, mientras su mente trabajaba rápidamente, intentando unir las piezas del rompecabezas. Algo no encajaba, pero no podía identificar qué era. Mientras inspeccionaban los cuerpos, algo llamó su atención. Había un cadáver diferente a los demás: una joven con ropas de shinobi, pero sin ninguna insignia de aldea. Sus heridas no parecían el resultado de una batalla. Había cortes precisos en sus brazos y piernas, como si se los hubiera infligido a sí misma.

—Mira esto —dijo Shikamaru, señalando el cuerpo—. Estas heridas… son similares a lo que hacía Hidan cuando realizaba sus rituales.

—¿Crees que ella estaba involucrada en el ritual? —preguntó Temari.

Antes de que Shikamaru pudiera responder, la joven abrió los ojos de golpe. A diferencia de lo que esperaban, no había miedo en su mirada. Sus ojos brillaban con una mezcla de malicia y diversión. Con una sonrisa coqueta en los labios, dejó escapar una risa burlona.

—Oh, vaya… ¿quiénes son estos héroes que llegan tan tarde a la fiesta? —TN se levantó lentamente, ignorando sus heridas con una gracia perturbadora, como si el dolor no fuera más que una molestia pasajera.

Shikamaru la observó con frialdad, sintiendo una oleada de reconocimiento. Esa actitud descarada, la falta total de respeto por la vida, la sonrisa maliciosa. Era como ver a Hidan reencarnado en alguien más. Entonces, una idea perturbadora se coló en su mente.

—¿Quién eres tú? —preguntó Shikamaru con dureza, aunque ya podía intuir la respuesta.

TN jugueteó con un mechón de su cabello, riendo con una dulzura fingida. Luego se acercó lentamente a Shikamaru, deteniéndose a poca distancia, mientras lo observaba con ojos llenos de desafío y seducción.

—Oh, querido, ¿de verdad no lo sabes? —dijo con una voz seductora, inclinando la cabeza de manera provocativa—. Soy TN… la hija de Hidan. Y he venido a continuar el legado de mi amado padre.

El mundo pareció detenerse por un instante para Shikamaru. El aire se volvió más denso, y la sorpresa le recorrió el cuerpo. Hidan… había tenido una hija. Y ahora, esa hija estaba justo frente a él, con la misma maldad y crueldad en su corazón.

—¿La hija de Hidan? —repitió Temari, incapaz de ocultar su asombro.

TN sonrió, disfrutando de la reacción que había provocado. Parecía deleitarse con el caos y la confusión que su mera presencia generaba.

—Así es, querida —respondió TN, caminando lentamente alrededor de ellos, como un depredador acechando a su presa—. Mi padre me enseñó todo lo que sé. Y ahora… es mi turno de llevar la voluntad de Jashin a todo el mundo.

Shikamaru apretó los puños, tratando de mantener la calma. La presencia de TN era inquietante, no solo por su conexión con Hidan, sino por la forma en que hablaba y se movía. Era como una versión más refinada y calculadora de su padre, y eso la hacía aún más peligrosa.

—No vas a seguir con esto —dijo Shikamaru con firmeza—. No vamos a permitir que repitas los errores de tu padre.

TN se echó a reír, una risa suave y burlona que parecía resonar en el aire.

—¿Errores? —se burló—. Mi padre no cometió errores. Ustedes simplemente tuvieron suerte. Pero yo… soy mucho más que él. Y no tienen idea de lo que les espera.

Antes de que pudieran reaccionar, TN realizó un movimiento rápido, sacando una guadaña de entre sus ropas, una versión más pequeña pero igual de afilada que la de su padre, y cortándose el brazo con una sonrisa maliciosa en el rostro. Shikamaru y Temari se tensaron, sabiendo lo que eso significaba. La técnica de Hidan estaba a punto de activarse.

—¡Shikamaru! —gritó Temari, lanzando su abanico para crear una ráfaga de viento que empujara a TN hacia atrás.

Pero TN, en lugar de resistirse, se dejó llevar por el viento, riendo como si todo fuera un juego para ella. Cuando cayó al suelo, se levantó con una agilidad perturbadora y lamió la sangre de su propia guadaña, mirándolos con una mezcla de desprecio y burla.

—Ay, chicos… no saben en lo que se están metiendo —dijo con un tono juguetón—. Jashin me ha dado más de lo que mi padre jamás imaginó. Y ustedes… no son más que un par de juguetes rotos en mi camino.

Shikamaru activó rápidamente su Jutsu de Sombra, tratando de inmovilizarla, pero TN no parecía preocupada. Aunque las sombras la alcanzaron y comenzaron a envolverla, ella siguió sonriendo.

—Oh, vamos, ¿esto es todo lo que tienes, .....Shikamaru? —se burló---. pensé que eras más listo.

Shikamaru mantuvo la concentración, ignorando sus provocaciones. Sabía que TN estaba intentando desestabilizarlo, pero no podía permitirse bajar la guardia. La técnica de Hidan en manos de su hija era aún más peligrosa, y cualquier error podría costarles caro.

—Vamos a llevarte a Konoha —dijo con frialdad—. Allí descubrirán todo lo que sabes sobre los seguidores de Jashin.

TN dejó de luchar contra las sombras por un.... Momento.

La hija de Hidan, Shikamaru x TNHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora