capitulo 1: run rabbit run

10 1 0
                                        

Ángel mira fijamente al vacío, su rostro iluminado solo por la débil luz del supermercado abandonado. Sus ojos parecen resignados, pero no tristes.

"Familia, si están viendo esto... quiero que sepan que estoy bien. O al menos, tan bien como se puede estar en un lugar como este. Sé que nunca podrán encontrarme, que nunca podré regresar a casa. Pero no me duele, no me duele porque sé que es lo que debo hacer.

He estado caminando por estos pasillos durante lo que parece una eternidad. He visto cosas que no puedo explicar, he sentido cosas que no puedo entender. Pero sigo adelante, porque es lo que debo hacer.

No sé cuánto tiempo más podré aguantar, pero sé que debo seguir intentándolo. Por mí, por ustedes, por todos los que están atrapados en este lugar.

Y... eso es todo. Eso es todo lo que puedo decir.

Apaga la cámara y se levanta.

Ángel había estado en este supermercado por lo que le parecía una eternidad. Había perdido la noción del tiempo, y los días se habían convertido en una nebulosa de oscuridad y silencio. A pesar de la desolación que lo rodeaba, había encontrado una extraña comodidad en ese lugar. Se había acostumbrado a la soledad, y había aprendido a sobrevivir en un entorno donde la lógica y la razón parecían no aplicar.

Pero a pesar de la comodidad que había encontrado, Ángel no podía sacudirse la sensación de pérdida que lo embargaba. Había dejado atrás a su familia, a sus seres queridos, y ahora se encontraba solo en un lugar donde el tiempo parecía no pasar.

La nostalgia lo invadía a menudo, y se encontraba pensando en los momentos que había compartido con sus seres queridos. Recordaba las risas, las conversaciones, los abrazos... y se daba cuenta de que todo eso ahora estaba fuera de su alcance.

Ángel se despertaba cada mañana en el supermercado, sus ojos ajustándose lentamente a la débil luz que filtraba a través de las ventanas sucias. Se estiraba en el suelo, sintiendo el dolor en sus músculos por la falta de comodidad.

Pero había algo que le daba un poco de consuelo: el acceso ilimitado a agua fresca. En el sótano del supermercado, había encontrado un sistema de agua que aún funcionaba, y se bañaba a diario, disfrutando del lujo de sentirse limpio después de tanto tiempo sin poder hacerlo.

Se lavaba el cabello y el cuerpo, sintiendo cómo el agua caliente lo relajaba y lo hacía sentir humano de nuevo. Era un pequeño placer, pero significaba mucho para él después de pasar tanto tiempo en la oscuridad y la suciedad de los Backrooms.

Después de bañarse, Ángel se vestía con ropa que había encontrado en el supermercado y comenzaba su rutina diaria. Buscaba alimentos en los estantes vacíos, aunque sabía que no encontraría mucho. A veces encontraba libros o revistas, y se pasaba horas leyendo sobre un mundo que ya no existía.

Por la noche, Ángel se sentaba en la oscuridad, escuchando los sonidos del supermercado, y se preguntaba qué había sucedido con su vida, cómo había terminado en ese lugar. Y se quedaba dormido, rodeado de la quietud y la oscuridad.

Así es, este lugar era de los pocos en los que existía el concepto de la noche y el día en los backrooms.

Ángel se acostaba en el sótano, rodeado de la oscuridad que parecía no ser tan oscura en ese lugar. La luz que filtraba a través de las ventanas sucias del supermercado parecía tener un efecto extraño, como si la oscuridad no pudiera dominar completamente.

A medida que la noche avanzaba, Ángel comenzaba a sentir una presencia en el supermercado. No era algo que pudiera ver o tocar, pero podía sentirlo. Era como si algo habitara en la oscuridad, observándolo.

backrooms II: alzheimer Stories to obsess over. Discover now