Antes de nada quiero decirles que no busco romantizar ninguna de las actitudes que verán aquí, por favor les pido que sean discretos y si no les gusta este tipo de contenido porfavor retirarse sin dejar algún mal comentario.
Sí tienen alguna relación de este estilo, salgan de ahí, no lean mi Fanfic pensando que esto es algo sano y deba ser normalizado;)
¡Sin más, me despido y espero que disfruten la historia!
Los gritos de súplica resonaban en la habitación.
—¡Por favor, perdóname! ¡No volveré a hacerlo, pero no me mates! —clamaba una mujer encadenada con desesperación.
Estaba de pie, con los brazos extendidos hacia arriba por las cadenas, mientras otra cadena en los tobillos limitaba cualquier movimiento. Su cuerpo desnudo estaba cubierto de sangre, surcado por múltiples heridas abiertas. Le faltaban dedos en ambas manos, uñas en los pies y media oreja había sido arrancada.
—¡Te lo suplico, por favor! —volvió a rogar entre sollozos. Pero el único sonido que le respondió fue el crujir de los grillos y su propia respiración, entrecortada y angustiada.
La venda sobre sus ojos solo intensificaba su miedo. No sabía dónde estaba, ni quién la había secuestrado. Cada noche lloraba, buscando una salida que no existía. Las cadenas en sus extremidades lo hacían imposible.
De repente, su corazón dio un vuelco al escuchar una risa. Su captor estaba ahí. La carcajada resonaba con un tono burlón, lleno de una ira contenida que parecía disfrutar.
—¡Eres un maldito! ¡Déjame salir! —gritó ella, con la voz rota entre el miedo y la furia.
Él respondió riendo aún más fuerte, como si sus súplicas le resultaran divertidas. Para él, su sufrimiento era un espectáculo.
Sin previo aviso, las risas cesaron. El ruido de una llave girando en una cerradura rompió el silencio. Era la de sus cadenas.
La estaba liberando.
—¿Por qué? —se preguntó la mujer en voz baja, incapaz de entender qué estaba ocurriendo.
Cuando sus brazos quedaron libres, se quitó la venda apresuradamente. Frente a ella estaba su captor: una figura alta, envuelta en una túnica negra, con una máscara blanca de ojos negros curvos y una boca alargada.
Reuniendo el poco valor que le quedaba, intentó golpearlo, pero él detuvo su intento sujetándole la muñeca con fuerza.
—No seas codiciosa. Podrías arrepentirte —dijo con frialdad, sin perder su calma.
Luego liberó sus tobillos y comenzó a contar, despacio.
—Uno... dos... tres...
Ella quedó paralizada, observándolo sin saber qué hacer. Cuando él llegó al seis, el instinto tomó el control, y salió corriendo.
Corría sin rumbo por el bosque, con los pies descalzos pisando ramas, piedras y tierra que la lastimaban. Apartaba hojas y ramas que se interponían en su camino, pero no lograba encontrar una salida. Todo a su alrededor eran árboles, más y más árboles.
Él llegó al veinte.
—Voy por ti~ —entonó con voz juguetona mientras tomaba un cuchillo, sosteniéndolo con firmeza y deleite.
—Tic tac, tic tac, se te acaba el tiempo, y te voy a encontrar~ —canturreó mientras avanzaba con paso decidido.
La mujer podía sentirlo acercarse. Cada segundo su respiración se hacía más pesada, como si el aire le faltara. Su corazón latía con fuerza, amenazando con salirse de su pecho. El dolor en sus pies se mezclaba con el terror que la invadía.
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Scream | Sugusato
FanfictionLos expertos afirman que la mente de un psicópata es impredecible, un enigma que muchos desearían resolver. Recomiendan mantenerse al margen de personas así, pero, ¿qué pasaría si uno de ellos se obsesionara contigo? Se sabe que las personas hacen c...
