01| Una madrugada llena de errores.

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Maider

Todo está bien hasta que deja de estarlo.

Mi madre solía decírmelo cuando era pequeña y no entendía por qué algunas cosas tenían que ser de una forma determinada. Cada vez que intentaba darle sentido a los actos que no lo tenían. Cuando no quería entender que, a veces, por mucho que algo haya sido un mundo para nosotros, también puede dejar de serlo. Y que todo puede cambiar de la noche a la mañana.

He tardado muchos años en poder darle la razón. Incluso ahora, cuesta.

Todo cambia.

—Mai, ¿estás bien? —James apoya la mano en mi codo haciendo que me gire a mirarlo. Va vestido con un traje azul marino muy elegante y posiblemente es el más caro que tiene en el armario. El que solo saca para las bodas o para las comidas importantes de nuestra empresa. El que combina con un vestido precioso que me regaló su madre unas navidades y el cual llevo puesto—. Estás blanca.

Me separo de él cómo puedo, sin que parezca sospechoso, y niego con la cabeza.

No es momento ni lugar para hablar sobre esto con él.

—Voy a que me dé un poco el aire.

Sin esperar una respuesta me levanto de la mesa y voy hacia la puerta del restaurante. Está todo decorado con luces doradas, es casi como un sueño del que debería ser la protagonista y del que he terminado convirtiéndome en espectadora.

No me giro a ver la reacción de James. No necesito hacerlo para saber que ha puesto una mueca y luego ha mirado a su alrededor para confirmar que nadie nos estaba haciendo caso.

Es típico de James alarmarse por lo que puedan opinar los demás en vez de preocuparse por lo que debería pensar él mismo.

Conforme llego a la puerta empiezo a notar una presión en el pecho, transformando la sensación de llevar un vestido suelto en la de llevar un corsé que aprieta demasiado.

Las últimas semanas han sido estresantes en el trabajo y en casa; y la cena de hoy ha sido la última gota que necesitaba mi vaso.

Me siento en las escaleras del restaurante y enciendo un cigarro de los que he liado antes de salir de casa.

—No deberías fumar —dice James a mis espaldas.

Es un discurso que tiene en la boca desde que empezamos a salir. Dice que es porque se preocupa por mi salud, aunque en los peores momentos me pregunto si es por eso o por el poco glamour que le da que su pareja sea adicta a la nicotina.

No me sorprende que me haya seguido. Hace años que lo conozco y nunca ha sabido entender los tiempos de las personas.

—Solo necesito un minuto, James.

Se sienta a mi lado sin decir nada y sin dejarme el espacio que necesito, pero no se lo reclamo porque de poco serviría. Sigo fumando con la mirada perdida en todos los coches que pasan por delante nuestra, imaginando que las personas que van dentro de ellos tienen una mejor vida que la mía.

Un trabajo que los llena más.

Un amor que los arropa más.

Una vida más plena.

—Hoy hemos conseguido algo grande, Mai —susurra, incapaz de entender porqué para mí no es tan importante.

Lo miro de reojo y me encojo de hombros.

A veces, estar al lado de James se siente como volver a ser una niña de cinco años que ha hecho enfadar a sus padres y no sabe qué decir para remediarlo.

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⏰ Last updated: Sep 12, 2024 ⏰

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