En lo profundo del espacio, en un planeta árido y olvidado lejos de la frontera y el dominio de Zeitung, la CMP se encontraba en una lucha desesperada, en medio de dunas de polvo rojizo y cielos oscurecidos por la constante guerra, un pequeño destacamento de soldados resistía con todo lo que tenía contra la guerrilla más temida del sector: los Hijos de la Frontera.
El aire estaba cargado con el olor a ozono y metal quemado, mientras los disparos resonaban como truenos en la vasta nada. Las paredes del pequeño edificio donde se encontraban atrincherados estaban llenas de agujeros de balas, y el suelo estaba cubierto de casquillos vacíos y cuerpos sin vida. El tiempo parecía haberse ralentizado, cada segundo más pesado que el anterior.
- Soldado: ¡Mierda, nos tienen acorralados, capitán! ¿Qué hacemos? ¡No hay escape! —
gritó un soldado, la desesperación palpable en su voz, sus manos temblaban mientras revisaba su arma, viendo con horror cómo sus últimas balas
— soldado: Ya casi no tenemos municiones, ¡y la mayoría de los nuestros están muertos!
El capitán del escuadrón, un hombre curtido por incontables batallas, se encontraba apoyado contra una pared, respirando con dificultad. Su uniforme, antes impecable, ahora estaba empapado en sangre. Con cada respiración, la vida parecía escaparse de su cuerpo, pero sus ojos aún brillaban con una determinación férrea.
- Capitán del escuadrón: Vete… —
dijo con voz entrecortada, su tono áspero y cargado de fatiga
—capitan del escuadrón: Informa al Gran Comandante…
El soldado se inclinó hacia él, su rostro reflejando la lucha interna entre el deber y la lealtad
- Soldado: Pero, señor… no puedo dejarlo aquí solo… ¡me niego a hacerlo! —
dijo, con los ojos llenos de lágrimas, la voz quebrada por la angustia. Para él, el capitán no solo era su superior, sino un amigo, un hermano en armas. El capitán esbozó una débil sonrisa, una mezcla de resignación y orgullo.
- Capitán del escuadrón: Es una orden, soldado… —
replicó, aunque cada palabra le costaba un mundo
—capitán del escuadrón: ¡Hazlo… y vive! Tú aún puedes escapar… y llevar la advertencia. Yo… yo seré la distracción… Proteger a toda costa, ¿recuerdas?-
El soldado asintió lentamente, tragando el nudo en su garganta. Sabía que discutir sería inútil, y que cualquier intento de salvar al capitán solo resultaría en la muerte de ambos
- Soldado: Sí, señor… —
susurró finalmente, su voz rota, mientras una lágrima corría por su mejilla sucia. El ruido de pasos se hizo más fuerte, acercándose implacablemente....Los Hijos de la Frontera estaban cerrando el cerco, y no había tiempo que perder. Con un último esfuerzo, el capitán se inclinó hacia adelante, entregándole al soldado una pequeña insignia plateada, la marca de su unidad.
- Capitán del escuadrón: Corre… corre y vive, Jack… —
le dijo, usando su nombre de pila, algo que nunca hacía
—capitán del escuadrón: Sé que harás lo correcto al llegar a la base-
Antes de que Jack pudiera responder, el capitán lo empujó suavemente, dándole el empuje necesario para que comenzara a moverse.
- Capitán del escuadrón: ¡Ve! ¡Ahora!
Jack se giró una última vez, grabando en su memoria la imagen de su capitán de pie, dispuesto a enfrentarse solo a lo inevitable. Con lágrimas en los ojos y el corazón encogido, corrió hacia una abertura en la pared destruida, usando la oscuridad de la noche como su aliada.
El capitán se incorporó con dificultad, haciendo el mayor ruido posible para atraer la atención de los Hijos de la Frontera. Sacó su pistola y disparó al aire, gritando desafiante mientras escuchaba los pasos de sus enemigos dirigirse hacia él.
- Capitán del escuadrón: ¡Por la CMP! —
rugió, su voz resonando en la noche.Los Hijos de la Frontera, conscientes de la presencia del soldado herido, se precipitaron hacia él, dejándose guiar por su grito desafiante. Los disparos comenzaron de nuevo, y el capitán luchó con cada fibra de su ser, dispuesto a dar su vida por sus hombres y su misión.Mientras tanto, Jack corría con todas sus fuerzas, sus pies golpeando el suelo con un ritmo frenético. La insignia del capitán apretada en su mano le recordaba lo que estaba en juego. No podía permitirse el lujo de detenerse. No podía permitirse el lujo de fallar.El sacrificio de su capitán no sería en vano.
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Zenovest: Shadows of the Future
Science FictionEsta historia donde la humanidad ha avanzado tanto que ya hay colonias en otros planetas, conviven con especies alienígenas y nuestros protagonistas se enfrentan con un grupo de rebeldes estilo guerrilla llamados los "hijos de la frontera" y les pon...
