𝓟𝓻𝓲𝓶𝓮𝓻 𝓭𝓲𝓪 𝓭𝓮 𝓒𝓸𝓵𝓮𝓰𝓲𝓸

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Aurora se despertó esa mañana con el mismo vacío en el pecho que habia sentido durante meses.  El sonido del despertador era un eca distante en su mente, apenas era un recordatorio de que tenía que levantarse para enfrentar otro día. Pero lo que debemos saber que este no era un día cualquiera, este era su primer día de su último año de colegio, un lugar que, aunque familiar, no le traía la misma emoción que a la mayoría de sus compañeros debido a las malas experiencias que ha tenido........

Se vistió lentamente, eligiendo un suéter gris que combinaba con su estado de ánimo, y unos jeans desgastados. Su cabello castaño, liso y brillante, cayó sobre sus hombros como una cortina que la protegía del mundo exterior.

 Se miró en el espejo por un momento, pero no encontró en sus ojos la chispa que una vez estuvo allí. Desde que aquel chico la había ignorado por completo, Aurora se había convertido en una versión más fría de sí misma, una que no creía en los cuentos de hadas ni en las promesas vacías del amor.

Al salir de casa, el aire fresco de la mañana la golpeó suavemente, pero no logró borrar la sensación de pesadez en su interior. Camino al colegio, los árboles y las calles que había recorrido tantas veces parecían más vacíos que nunca. Aunque el verano estaba llegando a su fin, el calor persistente no lograba derretir la capa de hielo que cubría su corazón.

Mientras se acercaba a la entrada del colegio, vio a otros estudiantes reunidos en pequeños grupos, riendo y hablando de sus vacaciones, emocionados por lo que el nuevo año podría traerles.

Aurora se detuvo un momento justo antes de cruzar la entrada del colegio, mirando las puertas con una mezcla de frustración y resignación. Un suspiro pesado escapó de sus labios, y antes de dar el primer paso dentro, murmuró para sí misma:

—Joder, otra vez a volver a este puto colegio...

La irritación en su voz reflejaba perfectamente lo que sentía. No era solo el colegio en sí, sino todo lo que representaba: los recuerdos que preferiría olvidar, las falsas expectativas, y esa rutina que parecía arrastrarla de vuelta a una vida que ya no quería vivir. Sin embargo, no había escapatoria, y Aurora lo sabía. Con una última mirada desafiante hacia el edificio, finalmente dio el paso y entró.

Aurora caminó directamente hacia las escaleras, manteniendo la cabeza baja, evitando el contacto visual con cualquier persona.

El colegio, con sus paredes llenas de recuerdos y promesas, parecía un gigante silencioso que la observaba, esperando a que cruzara sus puertas una vez más. Pero para Aurora, esos recuerdos no eran más que sombras del pasado, fantasmas de lo que una vez fue y de lo que había decidido dejar atrás.

Cuando finalmente entró al edificio se quedó paralizada, la familiaridad de los pasillos no logró confortarla. Cada rincón le recordaba lo que ya no quería sentir, lo que se había prometido nunca volver a experimentar.

Justo cuando Aurora estaba a punto de continuar caminando, sintiendo cómo la frustración la invadía, escuchó una voz familiar detrás de ella.

—¡Aurora! —Era Javier, acercándose rápidamente con su habitual energía. Su sonrisa amplia y sincera parecía iluminar el oscuro pasillo.

Aurora se giró lentamente, encontrándose con los ojos brillantes de su amigo. A pesar de su intento de mantenerse distante, no pudo evitar sentir un pequeño alivio al verlo. Javier siempre había sido una fuente constante de apoyo, alguien que, a pesar de todo, lograba hacerle sentir que no estaba completamente sola.

—¿Preparada para otro año de tortura? —bromeó él, sabiendo perfectamente cómo se sentía ella respecto al colegio.

Aurora intentó mantener su expresión seria, pero Javier tenía una manera de desarmarla que pocas personas conseguían.

"Susurros de un Amor Frío"Where stories live. Discover now