—Me pone muy contenta que hayas aceptado salir una vez por todas, eh. —Dice Priscila mientras se pone rubor con su brocha mirándome por el espejo de su tocador.
Yo, acostada desde su cama, le dedico una media sonrisa insegura. Ya estamos vestidas y peinadas. Pri me hizo el mismo maquillaje que ella se está terminando de hacer. Delineador en la línea de agua del ojo, delineador arriba, rimel, corrector, polvo, rubor y labial. Bastante tranqui a comparación con lo que ella se hace mayormente.
Está haciendo un curso de maquilladora y peluquera, se le da bien. En diez minutos me dejó lista con maquillaje y pelo planchado.
La diferencia es que a ella todo le queda bien, puede arreglarse en veinte minutos en algo que a mí me llevaría mínimo una hora. La amo.
—Sí...no sé. Supongo que estoy tratando de salir de mi zona de confort. —Le dije haciendo un rulito a un mechón de mí pelo mientras miro el techo.
-¡Y me parece excelente! Solchu, sos mucho más que esa tristeza y depresión que llevás encima —se da vuelta mirándome y yo ruedo los ojos—. En serio te digo.
—No cargo depresión...-Murmuro indignada.
—Sí, ajá. ¿Y todas esas veces que te victimizaste por sentirte mal y cancelarme los planes?
—¡Me sentía mal! —Le aclaro, pero parece que le da igual y termina con su maquillaje.
—¿Entonces querías que tenga cara de culo toda la salida?
—El caso es, mi querida Sol -Se arregla su pelo en el espejo—. es que lo que te falta es voluntad y carácter en la vida —subo mis cejas tratando de tomarla en serio y no reír—. Si la vida te tira, ¿Qué tenés que hacer? ¡Agarrarla del pelo y zarandearla por todo el piso! Listo, así de fácil.
—Ja ja, qué fácil. —Me levanto de la cama y tomo del vaso que estamos compartiendo con Vodka y jugo de multifruta.
—¡El Uber!, ya llegóó, vamos vamos —Dice mientras agarra nuestras carteras y me da la mía. Se para delante de mí, seria y me dice muy lentamente—. Solo te pido, Sol, que hoy abras tu mente, que le des oportunidad a la noche y a que te sorprenda para bien. Yo sé que te esperan millonadas de experiencias por vivir, pero para eso necesitas soltarte.
Me le rio por el repentino cambio de emociones, pero debo aceptar que sonó muy conmovedor.
—Bueno —Ruedo los ojos divertida y ella me sonríe—. Voy a tratar de no encerrarme en el baño, ¿Te parece?
...
—Eeepaaa —le grito a Pri cuando no suelta el sorbete del vaso que compramos en el boliche—. Ojo que ahí hay diez mil pesos míos.
Hicimos un huequito en el medio del boliche mientras que los demás grupos son de mínimo cinco personas, pero da igual. Pri vale como cuatro por la intensidad.
—Dios, no puedo creer que ésta mierda salga eso —se saca el pelo transpirado de la cara y frunce el ceño mirándome—. ¿Desde cuándo te gusta tanto el Gancia? -Me pregunta cuando le mando un sorbo largo al vaso con hielos y speed.
—Desde hoy —Digo alejando el vaso de ella cuando me lo quiere manotear y aprovecho a darle otro sorbo.
Nos reímos y me dice algo que no logro entender. No importa porque empieza a sonar El Clavo de Prince Royce con Maluma.
Nuestro tema.
—¡Si está noche tu novio te votaaa! -Gritamos las dos como locas y bailamos—. ¡Dile que tu no andas solaaaaaaa!
Debo aceptar que estos momentos de salir de joda con Pri es donde me pregunto ¿Por qué no salgo más? Peeero, después vienen esos momento donde alguien más la caga:
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Cuando Decidas Separarnos
RomanceLara, una chica que se encuentra en una etapa de su vida complicada: estudia y trabaja, pero ¿la hace feliz? En medio de su confusión y desmotivación, va a conocer a Lee; un chico nacido en cuna de oro con una personalidad de algodón, pero...¿Cuál e...
