Un diario

32 3 0
                                        




Podría decirse, que una monja no comete pecados, que es una hermana de Dios, alguien cual propósito es servir al señor, quien por su orden y su amor hace la vida más plena.

Yo no soy esa.

-Perdóname señor, no sé qué estoy haciendo.- Maldije al sentir sus labios contra los míos, es tanta la exquisitez de su sabor, anhelante, que podría enloquecer de solo rozarlos.

-El señor no te va a perdonar de esta Yara...- Dijo este tras morder mi labio con sumo cuidado, acelerando mi ritmo cardíaco.

1864
------------------------------------------------

-Esto... No deberíamos leerlo Clara, chismear de antiguas hermanas es pecado...- aclaré mi garganta al sentir el dolor punzante en mi pecho al pensar lo mal que estábamos haciendo las cosas.

-Mía, solo... Unas páginas más, ¿si? Está mal pero... Puede que esto nos ayude con los problemas que pasan por la noche.- acabó por decir mi mejor amiga.

-No puedo... Lo siento mejor, me voy a clase.- Dije apenas mirando a Clara.

Pasé por los pasillos del convento con extrema cautela ya que así las hermanas nos lo exigían, no había cogido mis votos eclesiásticos ya que el corazón todavía no me lo permitía.

Pocas veces llegaba tarde a las clases diarias que daban en nuestro convento, al mirar hacia los lados podía ver a dos de mis compañeras saliendo del baño de mujeres junto con Gojo, un nuevo alumno para llegar a ser monje o padre quién sabe.

La actitud de este me sobrepasaba mi poco límite de autocontrol que tenía en las personas, el sacaba lo peor de mi.

-¿Otra vez tarde señorita Mía ?- habló el peliblanco con aires de superioridad.

-No es otra vez, es una de las pocas veces que llego tarde y hablar contigo solo me retrasara más.- Solté sin apenas mirarle a la cara.

-No creo que te convenga hablarme con ese tono.- Volvió a hablar este, en cambio se acercó unos centímetros más hacia mi cara.

-Y yo creo que no te conviene que sepan que haces con las alumnas por las noches.- El intento se alejarme de él fue en vano ya que me cogió por la túnica acercándome más a él si esto era posible.

- Según tu, ¿Que es lo que hago con las chicas por la noche, hermana?- Espetó esbozando una pícara sonrisa.

- Me tengo que ir.- Pegué un tirón y entré en clase.

No le soporto.

¿Un pecado más Satoru?قصص لتهوسّ بها. اكتشف الآن