Como los árboles en otoño, fui perdiendo mis hojas
Tu viento fuegaz se llevó lo último en mis tallos
La luz de tus ojos, ya no alimentan mi ser
Esas lluvias torrenciales, más sed a mi alma dan
Si ese enero hubiera sido eterno, nuestras ramas seguirían en su enredo
Llamame loca, testaruda, estúpida
Pero jamás me llames mentirosa
Porque no te mentí cuando sin dudarlo
Te dije que te amaba
Las tardes nubladas, son más cálidas sin tus rayos
Y los mates fríos ya ni me caen mal, con la mera certeza de no tenerte cerca, en mi soledad yo puedo encontrar la paz.
