Piloto: Knockers

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Si quieres leer el piloto, pasa a la siguiente página.

  Antes de leer este piloto, les informo que acepto sugerencias y las cositas que me vayan diciendo, no sé si vaya a meter contenido sexual ya que esta historia va más encaminada a otras cosas (Jugué Mortal Kombat, Bloodborne y algo del Dark Souls, leí poco de Berserk y creo que ya tengo un mundo y un rumbo de lo que imagino que será).

  Hay términos como "untote", se irán aclarando de forma natural, con este me refiero a un no-muerto.





  Una húmeda y oscura noche, capaz de hacer perder la ruta incluso al más atento; lluvia suave, la cual no cesaba por mucho que le rezaras; de roca y madera eran las edificaciones en aquel lugar que aparenta haber sido olvidado por los Dioses.
Una taberna medianamente exitosa en aquel poblado humano llamado Yathellia, había personas de todo tipo, 2 caballeros que nacieron ahí están celebrando un ascenso, 4 borrachos hablando de estupideces varias y un grupo de cazarrecompensas que estaba esperando a que les entreguen su recompensa por haber encontrado el escondite de unos duendes que robaban ganado al pueblo.

—¡Deme ot'a d' vino, y una 'am'ién p'ra mi comp'dre! —Dijo uno de los borrachos en el lugar.
—Enseguida, caballero. —El empleado va a buscar la botella más barata para el borracho.

—Aquí tienen, ¿Knockers? —Otro empleado se encarga de darle la recompensa al grupo Knockers.
—Cinco, diez, quince... —El rostro del grandulón que lideraba observa al empleado directamente a los ojos mostrando disconformidad y enojo. —El cartel decía que la recompensa son 80 monedas de plata...
—Eran... Eran  80 si traían los... Los... Los cerdos que se robaron esos duendes... Sí... —El empleado se aflige ante la intimidación del líder de Knockers.
—¡¿Y?!, ¡Ya los putos cerdos fornicarán!, ¡Quiero mi puto dinero de una puta vez! —Aquel grandulón golpea el mesón y a cada palabra que decía la acentuaba más, la taberna quedó en silencio.
—Pe... Pero señor... —Entre tartamudeos  y pasos en reversa, el empleado queda sin palabras.

  Un hombre más alto y fuerte que aquel Grandulón entra a la taberna con un hacha clavada en la espalda y un escudo en su antebrazo con flechas clavadas, y los únicos ruidos en el lugar son los pasos metálicos del hombre y la campana de la puerta que desaparecía a cada paso irregular dado, está frotando sus dedos de la mano derecha sobre su palma.

—Un aguamiel, por favor. —La escena se empieza a teñir de seriedad, tanta que los borrachos quedaron sobrios ante tal presencia. —Que sea rápido.
—¡En seguida! —El empleado trató de escapar de Knockers, pero fue frenado por un chico joven algo fortachón por el cuello del saco.
—Ya escuchaste a Gorila, sólo danos la lana y nos vamos. —Con un tono más calmado que el líder, este retiene al empleado. —Sólo danos otras quince monedas y ya.
—Por favor, quiero mi aguamiel ya. —El misterioso hombre insiste más fuerte que antes para ser atendido mientras sigue frotando sus dedos en su palma.
El empleado de la botella de vino va a servir el aguamiel .
—Tú no, quiero que lo haga el delgado que está conversando con la princesota y sus cuatro príncipitos. —Intención de provocar a los Knockers.
—¡Métete en tus mierdas! —Dijo el armero de Knockers.
—No era "mierda" de él que ustedes se hayan comido a los cerdos. —Se aproxima a los Knockers con seguridad mientras se quita el hacha de la espalda.
—¿Crees que me asustas con tu cara de muerto? ¿Acaso eres un untote? —El líder de Knockers se alza ante el hombre del hacha.
—Ese misterioso hombre no dice nada y le entrega el hacha al líder de Knockers.
—No la voy a neces... —Una moneda de plata al rojo vivo que apenas se vio disparada impacta con el ojo izquierdo del gorila, quemándolo enterrándose en el ojo, gritos de dolor salen del grandulón.
—El pequeño armero a comparación se pone enfrente de su líder y apunta con una ballesta al misterioso hombre. —¡Vete, o... O disparo!

  El hombre sin decir nada, golpea al grandulón con el armero en la cabeza, noqueando a los dos al instante, golpes y golpes llegaban a la cara del grandulón quien yacía en el piso, el cual iba teniendo la cara más y más rota, esto gracias a los guanteletes de protección del hombre misterioso. En el piso queda el armero y el grandulón, todavía respiran, uno claramente más demacrado que el otro, el hombre misterioso le lanza un escupitajo al lider de Knockers y dice con mucha calma: “¿Ya puede entregarme mi aguamiel?”. Petrificados, los Knockers observaron la escena sin hacer más nada, el empleado sirve el aguamiel y se la entrega al hombre misterioso.
  El hombre misterioso le abre la boca al líder de los Knockers mientras le vierte 14 monedas de plata trituradas en la boca, seguidamente le da unos tragos de aguamiel para que puedan bajar las monedas y dejar un poco de aguamiel para si mismo. Al borde de llorar se encontraba el resto de Knockers presenciando aquella escena como unos terceros.
  El hombre levanta con gran facilidad al grandulón y lo tira contra el piso, se ensaña con él al punto de molerle la mandíbula y arrancarla.

—¿Crees que me asustas con tu cara de muerto? ¿Acaso eres un untote? —Se jacta de la escena repitiendo las palabras que dijo el grandulón, se toma lo que quedó de aguamiel y le da diez monedas de oro al empleado. —El cambio es tuyo.

  Abandonando la escena, el hombre recoge el hacha y la arrastra hasta la entrada, donde clava el hacha en un árbol próximo a la taberna y sigue su camino hacia el Suroeste.

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⏰ Last updated: Aug 20, 2024 ⏰

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Larga Vida, Mala Vida.Where stories live. Discover now