Antes que nada quiero disculparme por errores de ortografía o gramaticales, tratare de hacer un esfuerzo claro pero es mi primera vez escribiéndolo así que me disculpo con antelación.Gracias por su comprensión!
Una música a lo lejos me había despertado. Qué curioso... No recordaba que hubiera alguna fiesta programada. Aun somnoliento, decidí abrir los ojos para empezar mi día en la huerta. Pero cuando los abrí, no pude creer lo que veía: mi cuerpo estaba extendido sobre un pastizal lleno de flores, cuyos colores brillaban como gemas bajo el sol. A lo lejos, montañas nevadas se alzaban majestuosas, como si solo pudieran existir en mis sueños. Entonces, vi a un grupo de personas bailando en la distancia. De allí, seguramente, provenía la melodía.
Me incorporé, parpadeando incrédulo. ¿Dónde estaba? Traté de comprender lo que veía, pero cada movimiento a mi alrededor parecía resonar y desvanecerse como un eco. Tal vez ellos, esos danzantes en la distancia, sepan qué sucede. Tal vez ellos sean los responsables... o solo víctimas de este lugar tan irreal. Empecé a caminar hacia ellos, pero cada paso que daba se sentía extraño, como si el suelo desapareciera bajo mis pies y estuviera volando.
Cuanto más caminaba, más distantes parecían. Lo que antes parecía cercano ahora resultaba inalcanzable. Tal vez no eran más que un espejismo, un reflejo de mi desesperación. Pero entonces, ¿de dónde provendría esa música? Aunque ya había recorrido una gran distancia, no sentía el menor cansancio, lo cual me resultaba inquietante. Nunca fui alguien con gran resistencia, solo tenía fuerza en los brazos de trabajar la tierra. Pero ahora, seguir caminando era lo único que podía hacer.
De repente, sentí un toque en mi espalda. Sobresaltado, me giré rápidamente.
—¿Adónde vas? —preguntó una voz tranquila detrás de mí. Era un chico de mi edad, con ojos brillantes y una expresión serena.
—¿Quién eres? —traté de ocultar mi nerviosismo.
—Me llamo Orion, y seré tu guía en este valle.
—¿Guía? ¿Guía de qué? —repuse, desconcertado. Pero si era mi guía, tendría que ayudarme, supongo.
—¿Cómo se llama el valle? —insistí—. Si eres mi guía, debes saberlo. Y además, ¿cómo salgo de aquí? —Tal vez no se lo dije de la mejor forma, pero estaba cansado de este lugar. Era hermoso, sí, pero no lo entendía; en realidad, no entendía nada.
—Este es el Valle de las Almas. —Mis ojos se abrieron con asombro. Ese valle era solo una leyenda, ¿cómo podía estar aquí? A menos que...—. Estás aquí porque has muerto. Lamento decírtelo. —Sentí como si un frío me recorriera la columna. Había temido esa posibilidad, pero ahora se confirmaba.
—Es imposible... No estaba listo... ¿Cuándo pasó? —exclamé, la incredulidad mezclada con una creciente desesperación. Intenté mantener la compostura, pero un tono sarcástico escapó de mis labios—. Oh, guía místico, ¿qué se supone que me guías? Y ahora que lo pienso, ¿en qué me guías? No importa... no importa nada, porque si estoy muerto, nada... —Las palabras se ahogaron en mi garganta, mientras la impotencia me sobrepasaba, dejándome al borde de las lágrimas.
—Entiendo tu frustración. —Orion seguía imperturbable—. Cuando llegué, tuve la misma reacción. Pero estoy aquí para ayudarte a convivir con el más allá. Supongo que has escuchado las leyendas. —No podía creer cómo seguía tan sereno después de lo que le había dicho.
—Perdona por mi comportamiento —intenté calmarme—. Es solo que... es mucho para digerir, sobre todo después de despertarme de una siesta —añadí con una risa nerviosa, tratando de aligerar la tensión—. Orion, ¿puedo preguntarte algo?
—Claro, para eso estoy aquí. Contestaré tus dudas, y después seguiremos con la leyenda. —Sabía a qué leyenda se refería, una antigua historia popular en mi pueblo. Lastimosamente, nunca le presté atención, así que no tenía idea de lo que hablaba. Bueno, le preguntaría más tarde. Dijo que para eso estaba.
—¿Cómo morí? —La duda me quemaba por dentro. Los doctores me dijeron que estaba mejorando.
Orion me miró con una mezcla de tristeza y comprensión.
—Deberías saberlo. Fue por aquello que... —Un fuerte sonido, como un trueno, retumbó a lo lejos. Orion se interrumpió y miró hacia el cielo, que de repente se nublaba—. Tenemos que seguir, no hay tiempo que perder.
Aunque no terminó su frase, las palabras de Orion y la forma en que lo dijo despertaron en mí un temor latente, una certeza incómoda de lo que realmente había sucedido. Sabía a lo que se refería, pero preferiría no recordarlo... preferiría olvidarlo por completo.
—De hecho, tengo una última pregunta —dije, antes de que comenzáramos a andar—: ¿de qué habla esa leyenda?
Orion me miró con una leve sonrisa, y sus ojos, aunque amables, parecían contener más secretos de los que estaba dispuesto a revelar en ese momento.
—Todo a su tiempo, Lioran. Pronto lo descubrirás.
Comenzó a caminar hacia adelante, guiándome hacia lo desconocido.
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Donde los muertos reviven
RomanceLioran y Auria, dos enamorados destinados a estar juntos para siempre, se enfrentan a una profunda tristeza cuando Lioran enferma y fallece. Desolada, Auria emprendera un viaje en busca de una manera de recuperar a su amado. A medida que avanza en s...
