1. Carta al destino.

5 1 0
                                        

Querida chica que vi en mi sueño:

Te conocí cuando estaba devastado en aquella estación de trenes, cuando ya pensaba que la vida no tenía sentido alguno. La verdad es que planeaba acabar con todo esto.
Pero apareciste de pronto, diciendome que no valía la pena hacer lo que tenía planeado, que mi vida mejoraría.
Decidí creerte en esos momentos, tal vez mi última opción de esperanza que probablemente yo mismo haya creado ante la desesperación de todo.
Intenté ignorar a mi hermano y estudiar para salir lo antes posible de la secundaria.
Pero cambié de actitud para protegerme de todos. La verdad es que no me importaba en lo absoluto.
Volviste a aparecer ante mí, cuando caminaba sin rumbo, ya que no sabía que estudiar. Me dijiste que la actuación era la mejor opción, ya que mi vida estaría completa si lo hacía.
Como la primera vez, decidí seguir tu consejo y estudiar actuación, pero también hice cursos de voz. Esto a pesar que me daba lo mismo.
Me descubrió un caza talentos y firmé un contrato con una agencia y posteriormente con un estudio.
Como visualmente era popular, el estudio decidió que tuviera un romance, cosa que no me negué porque me daba lo mismo. Luego me casé. Aunque nunca consumé el matrimonio, ya que no me agradaba mi esposa porque era meramente comercial el matrimonio.
Me hice fama de mujeriego, pero la verdad eran las fans, que inventaban historias que hasta mis compañeros de trabajo las creyeron.
Un día me ofrecieron un papel para una serie junto con mi grupo musical. Originalmente como líder del grupo, pensé en rechazarlo, ya que no aportaba en nada para mi futuro.
Pero apareciste de nuevo y me dijiste que aceptara, ya que no me arrepentiría.
Decidí hacerte nuevamente caso, ya que habías acertado las dos veces anteriores.
Luego de aceptar, fui al estudio con mi grupo para discutir los términos del contrato. Ahí la conocí.
A una mujer que podría parecer una actriz común y corriente. Pero al verla a los ojos sentí que quería estar con ella toda la vida. En ese momento decidí gestionar con los del estudio que aumentaran los diálogos de ella.
En mi cumpleaños y en plena celebración, la saqué del karaoke sin que nadie nos viera. Y le confecé mis sentimientos ante ella y la besé. Ese fue mi primer beso.
Sentí que era correspondido; pero al separarnos, vi en sus ojos confusión.
Había otra persona.
Luego me enteré que era otro integrante de mi grupo.
No me enojé, sino que decidí apoyarlos, ya que la amaba de manera incondicional y lo más importante era su felicidad.
Nos hicimos amigos y con eso yo era feliz.
Me divorcié.
Ella se casó.
Yo seguía apoyándola cuando murieron sus padres, cuando se separó y también cuando se reconcilió.
Pasaron los años y ella quedó viuda con dos hijos.
Aprendí su idioma para poder comunicarme mejor con ella.
Ella vino a mí para despedirse, ya que planeaba asentarse en otro país y no pensaba regresar.
En ese momento tuve miedo: sería la despedida y no la vería nunca más.
Aun la amaba con locura.
Sabia que debía detenerla, pero no sabía si tenía sentimientos por mí, ya que no me eligió en el pasado.
La detuve y la besé como la primera vez, como si aquella esperanza se esfumara y regresara a ser aquel joven que quería desaparecer en aquella estación de trenes.
Lloré delante de ella. Y planeaba retirarme para quedarme con aquel sentimiento para siempre.
Pero ella me detuvo.
Me dijo que aún me amaba y que a pesar de que ama a sus hijos con locura, pero que se arrepiente de no haberme elegido...
Volvimos a besarnos, esta vez con amor.
Ahora, mientras escribo esta carta, veo a mi esposa feliz cuidando de nuestra hija.
La misma niña que vi alrededor de mi vida, guiándome en mis decisiones para que conociera a su mamá y ella pudiese nacer.
No me arrepiento de mis decisiones, más bien agradezco que las cosas pasaran de esta manera.
Soy feliz y realizado. No podría pedir nada más en esta vida.

Tu padre
Tanaka Hiro.

Cartas del universo de la distanciaStories to obsess over. Discover now