Capítulo 1: Génesis

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El cambio empieza por ti mismo. Cualquiera puede ser un héroe.


El año empezó con normalidad. Los fuegos artificiales reventaban en el cielo, iluminándolo, y produciendo sonidos estruendosos que contrario a lo molesto que podría ser en cualquier día del año, por estas fechas contrastaban bastante bien con la algarabía y emoción dibujada en los rostros de las personas que recibían el 2024.

En una ciudad de la cual no recuerdo el nombre, en un país del que no hablaremos, se encontraba Dante en la casa de su pareja, Xiomara, junto a toda su familia en la celebración típica de esta época. Normalmente pasaría fiestas con su familia propia, pero este año su papá no pudo estar presente, su mamá estaba en el extranjero desde hace 6 años y sus hermanos estaban con sus respectivos amigos festejando, por lo cual sin pena ni gloria optó por compartir con la familia de su enamorada con la cual tenía ya 4 años de relación y una próxima convivencia no muy lejana.

Él tenía 20 años, y ella 19.

Se habían conocido por allá en febrero del 2020 y aunque su relación empezó de manera fortuita y aún sin tomarse el tiempo de conocerse antes, les había resultado bastante próspero, llevándose bien él con la familia de ella y ella con la familia de él. Aunque tenían sus roces de vez en cuando y no siempre estaban de acuerdo en todo se amaban mucho, y esto es todo lo que diré respecto al tema, pues aún es doloroso.

La velada fue linda, la noche intensa y a la mañana del día siguiente se había levantado con una resaca leve por haberse pasado algo de copas con sus cuñados, pero contento al ver el rostro de su pareja aún en brazos de Morfeo al lado suyo. Este era él y su vida era perfecta dentro de lo que cabía, ni más ni menos.

Dante era un joven tranquilo, le gustaba mucho jugar videojuegos, pasear con su pareja y amigos, estar en casa con su familia y tocar guitarra. Sin embargo, no había tenido mucho tiempo para ninguna de estas cosas por su trabajo de 12 horas en un restaurante, que aunque cansado, le pagaban bien y eso era lo que a él le importaba, pues trataba de costearse sus estudios o parte de ellos él mismo con ayuda de su madre. Y a todo esto, se le daba bien. Innumerables veces lo habían elogiado como un buen mozo y diariamente su atención le era recompensada con propinas generosas de los clientes asiduos del local, que ya lo conocían lo suficiente como para preguntarle por sus estudios y su vida cuando se acercaban a comer.

Era estudiante de una universidad prestigiosa de su país que le quedaba a dos horas de la ciudad en la que vivía, pero hasta entonces ello no había supuesto obstáculo alguno para él, pues el que quiere salir adelante que aguante. ¿Verdad?

Así pues, se levantó algo desganado por querer quedarse en cama con su pareja. Pero el tiempo apura, y aunque entraba tarde a trabajar, aún debía ducharse, cambiarse y dejar las cosas en orden en su casa (no muy lejos de la de ella por cierto) antes de ir a laburar, porque sí, su presencia en el lugar de comida era bastante requerida en estas fechas y nadie tenía permitido descansar.

Se despidió de su novia, la cual aún algo somnolienta le deseó suerte. Le plantó un beso de esos que curan el alma y llenan de energía y contento ahora sí fue directo a su casa.

Ahora que conocemos un poco más a Dante y lo que era su vida por este entonces, avancemos 4 meses en el tiempo.

Empezó abril así, abandonando el calor terrible que había hecho esa temporada y dejando paso a un otoño bastante frío también, pero mejor recibido.

Aún seguía trabajando, pero ya había hablado con sus jefes para mencionarles que se retiraría por motivos de estudio, los cuales comenzaban casi a fines del mismo mes, haciéndoles la promesa de que volvería muy probablemente para sus siguientes vacaciones pues le era gratificante y reconfortante trabajar ahí.

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