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En una cálida tarde de verano en Tokio, Ame Mizuno se sentó en la cafetería de siempre, un pequeño lugar acogedor que había descubierto durante sus años de universidad. Mientras miraba por la ventana, los recuerdos comenzaron a invadir su mente, trayendo consigo una mezcla de nostalgia y melancolía. Habían pasado dos años desde la última vez que había visto a Yuki Ishikawa, su primer amor.

Ame y Yuki se conocieron en la secundaria, cuando ambos eran jóvenes y llenos de sueños. Yuki, con su talento para el voleibol, ya destacaba como una promesa, mientras que Ame encontraba su refugio en la escritura, creando mundos y personajes que le permitían escapar de la realidad. Su relación fue un choque inmediato y apasionado; se entendían a un nivel profundo, compartiendo no solo sus ambiciones, sino también sus miedos e incertidumbres.

A medida que crecían, también lo hacían sus carreras. Yuki recibió una oferta para jugar en Italia, una oportunidad que no podía dejar escapar. Aunque ambos sabían lo que significaba, tomaron la difícil decisión de separarse, priorizando sus sueños y el amor que sentían el uno por el otro, con la esperanza de que algún día, de alguna manera, el destino los volviera a unir.

El tiempo pasó... Ame dejó crecer su cabello, cambió su estilo y se sumergió completamente en su escritura, publicando su primera novela con gran éxito. Aunque su corazón aún latía por Yuki, sabía que debía seguir adelante. Mientras al otro lado del mundo, Yuki brillaba en las canchas europeas, convirtiéndose en una estrella del voleibol internacional.

"Te extrañamos en casa," decía su madre cada vez que hablaban por teléfono. Ame siempre sonreía, era una chica muy alegre y amable, aunque una parte de ella seguía dolida. Se recordaba constantemente que lo había hecho por el bien de ambos, que el sacrifico lo valdría.


Dos años después, Yuki regresó a Tokio para unas vacaciones. Había cambiado; su cabello era más largo, su semblante más maduro. Decidió visitar algunos de sus lugares favoritos, y así fue como terminó en la misma cafetería donde Ame se encontraba escribiendo.

Cuando sus ojos se encontraron, el tiempo pareció detenerse. Ambos sintieron un torbellino de emociones: alegría, tristeza, nostalgia y un profundo amor que nunca había desaparecido del todo.


"Hola, Ame," dijo Yuki, con una sonrisa triste. Ame cerró su cuaderno y se levantó para abrazarlo. Fue un momento agridulce, una mezcla de felicidad por el reencuentro y dolor por lo que habían perdido.


Pasaron el resto de la tarde hablando, recordando viejos tiempos y poniéndose al día sobre sus vidas. Ame le contó sobre sus libros, su éxito. Yuki le habló de sus logros en Italia y cómo siempre había llevado una parte de ella en su corazón.

Al final del día, ambos sabían que sus caminos ya no se cruzarían de la misma manera. Se habían realizado individualmente, habían cumplido sus sueños, pero el precio había sido su relación.


"Te extraño," admitió Yuki, con la voz quebrada. Ame lo miró a los ojos, con lágrimas en los suyos.


"Yo también te extraño," respondió ella. "Pero hemos crecido, Yuki. Somos personas diferentes ahora. Te amaré siempre, pero ya no podemos volver a lo que éramos."


Se abrazaron una última vez antes de despedirse, sabiendo que ese adiós era uno que rezaba que no fuera definitivo. Mientras Ame caminaba hacia su apartamento, se recordó que había sobrevivido con un corazón roto, que había encontrado la fuerza para seguir adelante y construir una vida propia. Yuki, por su parte, comprendió que a veces, el amor verdadero significa dejar ir.


Ambos habían pagado el precio de lo que habían perdido, pero también habían encontrado su propio camino. Y aunque sus vidas habían tomado direcciones diferentes, el amor que compartieron siempre sería un capítulo importante en sus historias.

Now That We Don't Talk | Yuki IshikawaLa tua prossima ossessione. Scoprilo ora