Ops! Esta imagem não segue nossas diretrizes de conteúdo. Para continuar a publicação, tente removê-la ou carregar outra.
(La apariencia de Peter E)
Peter Enchaned, hermano mayor de Peter Parker (el que todos conocemos) había contraído matrimonio con el Dios nórdico, Thor, quien a los dos años de noviazgo el propuso matrimonio.
Thor era un hombre alfa, fuerte, de carácter, bastante alto; y, como no, bastante sexy. al contrario estaba su marido, Peter ; un hombre omega, más bajo que el, tierno, y delicado, auque en el Fondo era alguien de temer. Mientras caminaban por el parque lugar donde se conocieron, el Pelo negro divisó una pareja como ellos. Se aferró al brazo de su con con una sonrisa risueña, esa pareja tenía dos bellos niños. Sin darse cuenta, suspiró sumergido en su imaginación; el Dios notó el comportamiento de su marido, y notó el otro matrimonio con niños, pero no los relacionó entre sí.
-Ocurre algo? -Preguntó con una sonrisa relajada, al más bajo.
Lo vio negar mientras se miraban con ese brillo romántico en sus luceros, como la primera vez. Volviendo a casa, el omega seguía aferrado al brazo de su alfa, por mera coincidencia pasaron por un local con cosas para infantes y bebés. Aunque como suele pasar cuando tienes un muy anhelado deseo, el menor lo consideró como parte del destino.
Sin darse cuenta que su esposo le estaba hablando, sepa de que era el tema, tal ves de Asgard y como era, ya que Thor quería que se mudará haya pero Peter tenía miedo...
Al llegar a casa Peter se metió a la cocina a preparar el almuerzo para ambos, en cambio Thor quería descansar.
—oye amor- de escucho la vos del Rubio detrás del menor, este se volteo a ver que deseaba su prometido
—Si mi cielo?
—me prestas tu tableta? quiero comparte algo -pregunto con sonrisa
—oh claro está en el cuarto, debajo de las almohadas- respondio como si nada.
Sin más el Dios aceptó yéndose de la cocina al segundo piso de la casa, a buscar la tablet, mientras Peter picaba unas papas, recordo algo terrible
—Mierda mi historial!
rápidamente corrió a la habitación, rogando que su marido no se haya dado cuenta de algo, pero ya era tarde. Se había dado cuenta de todo por poner una única letra en la interfaz, de pronto varias imágenes empezaron a surgir en su mente, haciéndola sonrojarse y reír embobado. El omega entró a la habitación, como si estuviera a punto de colapsar por el miedo, y apenas vio la pantalla sobre la cama empezó a reír nervioso.
—Que cosas, digo, siempre hay que estar preparados. —Se excusó tratando de sonar casual.
Y dio un respingo cuando el Dios se levantó del asiento, y caminó hacia él hasta acorralarlo contra la pared del dormitorio. Sin más tardanza, el lugar se llenó de feromonas, el pelo negro lo miraba con sumisión y un fuerte sonrojo.