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Era día de examen, Bradley se encontraba respondiendo los incisos de la prueba tranquilamente, ya que había repasado el tema la noche anterior y a eso se le sumaba el hecho que tenía facilidad para retener información, por lo cual se sentía confiado de sus conocimientos, cuando de la nada, algo interrumpió su concentración... Un papel, el cual dedujo con certeza que era de la persona que menos quería leer: Max Goof, el chico que le gustaba y al mismo tiempo no soportaba, quien le pedía nada más y nada menos ayuda para responder una pregunta.

Bradley dudó si decirle o no, y al cuestionarle el porqué debería ayudarlo, Max respondió con un ligero pero descarado coqueteo, que acabó sonrojando al joven Cremanata, esta reacción provocó que Max quisiera seguir poniéndolo nervioso, al grado q...

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Bradley dudó si decirle o no, y al cuestionarle el porqué debería ayudarlo, Max respondió con un ligero pero descarado coqueteo, que acabó sonrojando al joven Cremanata, esta reacción provocó que Max quisiera seguir poniéndolo nervioso, al grado que terminó ofreciéndole un beso a cambio de la respuesta que necesitaba.

Para desgracia del castaño, él siempre había sido demasiado expresivo y tras leer el ofrecimiento, su cara respondió casi a gritos que aceptaba pasarle todas las respuestas si ese era el trato final.

Max observaba detenidamente desde su asiento como los gestos de Bradley no disimulaban nada, disfrutando realmente tener ese efecto en él, le gustaba saber que tenía oportunidad de liarse con "el Rey", pues estaba explorando una nueva faceta de su sexualidad, la cual había notado tras la fijación que desarrolló por ese chico lindo hacía ya algún tiempo y que parecía ser bien correspondida.

Tras notar que el pelinegro no le quitaba el ojo de encima a pesar de que le escribió que dejara de mirarlo, cedió a darle lo que quería desde el principio: la respuesta y así terminar por fin con ese momento que lo tenía cohibido.

Max aprovechó y utilizó la situación a su favor: le dijo a Bradley que lo dejaría en paz pero que ahora le debía un beso. Según pudo observar, el castaño no parecía en desacuerdo con el trato, además que hasta completó el corazón de la nota antes de recalcarle que lo dejara en paz.

La hora del examen terminó y ambos chicos salieron del salón.

-¿Cómo puede ser que ahora yo le debo un beso a ese tipo si al final le pasé la respuesta? -decía aún pasmado del giro tan abrupto de los acontecimientos.

-Caíste en la treta, hermano. Ni modo. -respondía tranquilamente Tanque, su mano derecha.

-Pero él no estaba hablando en serio, ¿o sí?

-Quién sabe, yo he notado que llevan buen tiempo dándose miradas para nada encubiertas en clase...

-Tanque, estás alucinando, ese chico me saca de mis casillas.

-O te pone nervioso. Quien sabe.

<<Me pone nervioso porque me saca de mis casillas, nada más>>.

Pero Max estaba hablando en serio, pues cada que se cruzaban por el campus desde ese día no tenía vergüenza alguna en hacer contacto visual con él y a su vez bajar lentamente su mirada hacia sus labios, los cuales veía fijamente mientras hacía algún gesto alusivo al beso que le había quedado a deber.

Bradley por su lado solo giraba su rostro para evitar que el pelinegro notara sus sonrojos, con la esperanza de que se olvidará de eso al paso de los días...

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