Al principio, nadie sabía qué eran esas cosas.
Aparecieron sin previo aviso.
No enviaron mensajes, no hicieron exigencias, tampoco intentaron comunicarse, ellos... simplemente llegaron.
Las primeras batallas comenzaron apenas unas horas después de su aparición. Los ejércitos de las principales potencias movilizaron a toda velocidad sus fuerzas, convencidos de que se trataba de un enemigo como cualquier otro. Aviones de combate surcaron los cielos, las flotas navales abandonaron los puertos y divisiones blindadas avanzaron hacia las zonas de contacto. Nadie imaginaba que estaban librando una guerra imposible de ganar.
Las primeras ofensivas terminaron en cuestión de horas, luego vinieron las segundas, y las terceras... cada intento por contener el avance de aquellas criaturas acababa de la misma manera: miles de bajas, ciudades reducidas a escombros y una línea defensiva que desaparecía del mapa.
Aun así, la humanidad siguió luchando...
-¡Julién, ven! -gritó un joven uniformado hacia su compañero.
El tal Julién intentó correr hacia el soldado, pero sus piernas temblaban con cada paso.
Tropezó con un cuerpo, y en el suelo se volvió en un blanco fácil.
Fue un grito de dolor, ocasionado por un pisotón sobre su espalda, y luego cesó.
El soldado que había llamado a su compañero disparó su arma, fallando en contener su rabia al ver morir al chico, mientras los restos de la cabeza de éste pintaban el asfalto.
-¡Mark, retirada! -el superior tomó de la camiseta al cadete, disparando también hacia la criatura.
Con el paso de los meses, los gobiernos supervivientes abandonaron la idea de vencer. La prioridad dejó de ser recuperar el mundo; ahora solo intentaban conservar lo poco que aún quedaba de él. Fue así como comenzaron las obras de los grandes muros...
Cuando estuvieron terminados, dos continentes habían desaparecido y casi el setenta por ciento de la humanidad había muerto.
Entonces ocurrió lo más desconcertante de toda la guerra: los extraterrestres, a quienes más tarde llamaríamos Moscraws, dejaron de atacar.
Asumimos que fue algo positivo, pues nos permitió reforzar nuestras fuerzas, conocerlos mejor y poder realizar pequeñas ofensivas para recuperar el territorio perdido... y también el orgullo.
Ya pasaron diez años desde entonces.
Nuestro ejército tiene hambre de venganza, y nuestro Símbolo de la Humanidad lidera nuestros ataques.
Nosotros, los Phamtoms, vengaremos a todos los muertos, recuperaremos lo perdido y gritaremos la victoria.
Vivat Humanitas, mors inimico eius!
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Phamtoms
Science FictionEn el año 20XX, unos alienígenas llegaron a la Tierra y atacaron a los seres humanos, las potencias militares realizaron sus contraofensivas, pero éstas resultaron en rotundos fracasos. Luego de meses resistiendo los ataques contínuos de los extrate...
