Prólogo

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Todo el que tenga ojos para ver y oídos para oír se convencerá de que ningún mortal es capaz de guardar un secreto.

Si sus labios callan, habla por las puntas de los dedos; hasta el último de sus poros lo delata.

Sigmund Freud.


Milo: Sólo sé lo que soy pero nadie se da cuenta.

Milo: pude guardar este secreto tantos años hasta yo mismo me creí mi propio engañó.

Milo: Ahora habrá un cambio radical para mi vida pero prefiero ese cambio lejos del santuario reiniciar otra vez mi vida sin esconder lo que soy, tengo que hacerlo antes para que no sea demasiado tarde.....








El secreto de MiloHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora