Capitulo 1: Mi hermosa rubia

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NOTA DE AUTOR: Esto se me ocurrio hoy antes de ir al trabajo, es algo cortito pero ya tengo una super historia con este fanfic asi que espero que disfruten este capitulo corto.

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-Dios Emperador dame fuerzas...-dije en voz baja con una aparente resignación que ocultaba con gran eficiencia mis ganas de salir corriendo de esa situación y lo hubiera echo de no ser por la atenta mirada de Jürgen que estaba a mi espalda y que Regina Kasteen este tomando nota de mi formalidad para su acenso a Capitana.

-¿Le sucede algo Comisarió?-me pregunto Jürgen con su acostumbrado acento de granjero alemán ignorando que quería tener todo con la mayor discreción posible.

-Solo es la emoción de volver a verla, querido colega. ¿Cuánto tiempo a pasado? ¿Un año?-dije en mi tono bromista para aligerar la situación.

-9 meses del incidente con los Tao.

-9 Meses...-susurre.

-¿Quiere que le traiga un poco de Tana para los nervios, señor?-me pregunto Jürgen.

-No, no es necesario. Tu eres mi mano derecha y te necesito conmigo. Además, estoy seguro que también se alegrara de verte.

-¿Se puede saber que tanto murmuran ustedes dos?-nos pregunto Kasteen.

-El Comisarió esta nervioso porque la Inquisidora...

-Es una vieja amiga-interrumpí de forma obvia y abrupta, de entre todas las personas, no quería que alguien tan rígida como mi querida Coronel Kasteen fuera participe de mi peculiar relación con mi amada Amberly.

Por suerte Juren es un gran y leal amigo y el jamás me echaría de cabeza con un secreto tan importante.

-¿Amiga, Comisario? Pero si usted siempre dice que usted y ella son...

-¡Amigos! ¡Colegas! ¡Compañeros! Solo eso te he dicho, artillero Jürgen.-le dije con ojos tan fieros que Jürgen por fin entendió y casi se sintió avergonzado por la metida de pata.

-Si, amigos. Solo amigos. No tienen ningún tipo de relación oculta ni nada. Puede confiar en el Comisario. El jamás se fijaría en una mujer de la Inquisición...-y entonces me gire para taparle la boca a Jürgen de una vez antes de que siga hablando.

Si Regina Kasteen se entera de mi relación con Amberly podría denunciarme ante los Comandantes y, en el caso mas amable, destituirme de mi puesto de Comisario y mandarme a saludar al Emperador en la Disformidad, ¿entendieron?

Mis ojos estaban pálidos y nervioso de que Kasteen escuchara y sacara sus propias conclusiones. Estaba por hablar cuando ella me dijo:

-¿Que? Ah, lo siento Comisario, el ruido del motor de la nave no me dejo escuchar sus cuchicheos bien. ¿Qué decían?-pregunto ella con una ingenuidad tan grande que desee que la tierra me devorara.

Aun con mi mano con guante tapando la apestosa boca de Jürgen, me dirigí a verlo a los ojos y el estaba igual de perplejo como yo del giro de los acontecimientos, decidimos sonreírle y ella solo alzo la ceja dudosa.

-Nada, Coronel, Jürgen se había ahogado con algo y quise sacarle el hueso de la boca, ya sabe, como con los perros.-dije con una sonrisa tan falsa y forzada que empecé a sudar mi frente.

-¿Hueso en mi boca? Pero creí que...

-Guarde silencio, artillero Jürgen.-le dije volviendo a tapar su boca y un poco su nariz con esperanza de que la falta de aire lo empezara a callar por lo menos 5 segundos.

Finalmente el transportador bajo sobre la plataforma en la que estábamos nosotros 3 como un helicóptero y de el se abrió la escotilla.

Cuando pude escuchar sus botas al caminar mi corazón estallo y mi pecho se calentó.

-Atención!-exclame y nosotros tres nos pusimos rápidamente en guardia para recibir a los miembros de la Inquisición que nos correspondía, o mas bien, me correspondía a mi escoltarlos por este planeta conocido hace milenios como Kepler 22b

Cuando bajo la plataforma de la nave hay estaba ella, mi hermosa rubia que hacia temblar mi corazon, y no es una metáfora, lo digo literalmente. Si no la tengo contenta podría arrancarme el corazon con un cuchillo, ya la he visto hacérselo a un desafortunado hereje.

Mi alegría no se podía ocultar a ojos tan entrenados como los de Vail pero trate de mantener mi serenidad cuando la vi caminar con gran tranquilidad y elegancia.

Se paro delante de mi, firme y serena pero sin expresar ninguna pisca de felicidad, quiero suponer que era por el echo de estar siendo vigilada por dos compañeros Inquisidores que se mantenían detrás de ella firmes y serios con su mano izquierda en sus maletines y la derecha al costado de la cintura preparados para tomar sus pistolas Volter en un parpadeo.

-Comisario Ciaphas Caín.-me saludo con cordialidad.

-Inquisidora Amberly Vail.-le salude con toda la cortesía que podía aparentar.

Ella me observo directo a los ojos, sin apartar su mirada serena esperando alguna muestra de sumisión pero eso es algo que no se lo iba a dar tan fácilmente. 

Me mantuve firme, sin dejar de mirarla como si fuera el hombre a cargo de todo el planeta, aunque por dentro mis 3 neuronas ya estén vueltas locas de lo hermosa que es mi hermosa rubia con ese vestido tan escotado.

-Me da mucho gusto saber que si acudió a mi llamado, Comisario.-me entonces ella me brindo una cálida sonrisa y yo le respondí:

-Siempre estaré para usted.-le respondí con firmeza pero con un tono ya mas tranquilo y sus hermosas mejillas se sonrojaron ante mis ojos, cosa que me pareció bastante tierna. 

Amberly llevo su mano a su boca para que no la escuche nadie mas y me susurro:

Amberly llevo su mano a su boca para que no la escuche nadie mas y me susurro:

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-Comisario Cain, hemos escuchado mucho sobre ti.-dijo el Inquisidor rubio que estaba vestido con una ropa negra.

Amberly cerro sus ojos y eboso una sonrisa que apenas duro un par de segundos cuando volvió a su posición seria y serena. 

Me gire a los dos Inquisidores, el de la derecha era un hombre tan alto como yo pero increíblemente apuesto y delgado, como un atleta y de piel bronceada.

-Me honra escucharlo. Me temo que no he tenido ese placer de usted.-le respondí con formalidad y me le acerque para estrechar su mano.

-No tenga cuidado, yo vengo de una galaxia muy, muy lejana. Demasiado para que mis historias lleguen a oídos imperiales.-me respondido con cordialidad.

-Espero formar parte de buenas historias con ustedes, si están de acuerdo, claro.

-Por supuesto, considérese mi aliado.

-Gracias, mi buen...

-Anakin...Anakin Skywalker y ella es mi compañera, la Inquisidora Ashoka Tano.

Ciaphas Caín: Una historia de Ciaphas Cain y Amberly VailStories to obsess over. Discover now