Capítulo 1

11 0 0
                                        

Todo comenzó en la primavera del año 2016. Como cualquier otra adolescente, soñaba con encontrar el amor más puro e insólito. Las historias de amor a primera vista y los doramas asiáticos, donde nuestras miradas se cruzaban en un tropiezo desafortunado mientras sonaba mi canción favorita y todo transcurría a cámara lenta, creaban en mi mente posibles situaciones para ese momento especial. Había idealizado tanto este tema que sabía hasta lo que llevaría puesto: un precioso traje y unos pequeños tacones de apenas dos centímetros para alzar mis pequeñas piernas. Y él, por supuesto, sería un chico de ojos rasgados, pelo oscuro y una sonrisa que me derritiera el alma. En fin, una fantasía. Aunque sabía que eso solo pasa en las novelas y en las pantallas, no perdía la esperanza de conocer a ese chico que me quitara el sueño.

Apenas quedaban unos meses para terminar el instituto y estaba ansiosa por el viaje de intercambio que me esperaba. Por fin cumpliría mi objetivo principal: ir a Corea. No veía la hora de hacer mi maleta y surcar el cielo con destino al país de mis sueños.

Era viernes, solo quedaba una hora para empezar la primera clase, y yo, como siempre, iba temprano para verme con mis amigas a la entrada y hablar sin cesar de nuestro viaje, lo que haríamos o qué visitaríamos primero. Jazmín y Lidia eran más que mis amigas; nos conocíamos desde preescolar y nunca nos habíamos separado. Esta era la primera oportunidad que nos brindaba el destino para cumplir ese sueño sin nuestros padres súper protectores.

Como cada mañana, me vestía con mis zapatillas All Stars negras, un pantalón vaquero oscuro y una blusa lisa con un pequeño logotipo de mi banda favorita. Desde que mis padres me la regalaron, no podía parar de vestirme con ella, tanto que estaba empezando a desgastarse.

Me recogí el cabello con una cola de caballo y salí disparada por la puerta en dirección al buzón. Por supuesto, aún no había llegado la carta. A mis amigas ya les había llegado la carta en donde les explicaban en qué zona les tocaría la residencia y los formularios. Con cada día que pasaba, mi esperanza iba disminuyendo. Aunque me repetía a mí misma que, pase lo que pase, iría, si no ahora, más adelante.

Me puse los auriculares y dejé que mi lista de música llenara el aire. Mi instituto estaba a solo dos calles de mi casa, pero cada mañana ese corto trayecto se sentía como una aventura épica. Las calles estaban llenas de vida: el bullicio de los coches, el murmullo de las conversaciones y el aroma del pan recién horneado que salía de la panadería de la esquina. Al llegar a la imponente puerta de hierro del instituto, repetí mi ritual: sentarme en el banco de madera desgastado y mirar el reloj, contando los segundos hasta que mis amigas aparecieran. Mientras tanto, la voz de Lee-Suho Minyu, el carismático líder de BT21, me envolvía con sus letras hipnotizantes. Minyu era más que un cantante; era un dios viviente. Sus ojos rasgados y su mirada desafiante, su pelo negro perfectamente cortado con un toque rebelde, su nariz pequeña pero encantadora, y su boca con labios tan hermosos y rosados que los mordería sin pensarlo. Su sonrisa, perfectamente alineada, parecía obra de un artista. Y ese cuerpo... Me perdería en esos abdominales todas las noches. Sé que es una persona sana por las historias que comparte. También sé que hace deporte y va al gimnasio. Además, no hay que olvidar todo el ejercicio que hace en los ensayos con los chicos.

Solo había que ver las fotos que subían de sus prácticas de baile, ¡eran absolutamente impresionantes! Mis amigas y yo nos reuníamos los sábados por la tarde en mi casa para aprendernos los movimientos. Cada sesión se convertía en una fiesta llena de risas y energía. Entre descansos, nos poníamos al día con las últimas noticias de los chicos, devorábamos los nuevos LP y revivíamos nuestras canciones favoritas. La emoción en el aire era palpable, y diría sin dudarlo que esos sábados eran el mejor día de la semana. Nos sentíamos como si formáramos parte de algo grande, algo mágico.

Still With YouDonde viven las historias. Descúbrelo ahora