I
Acercándose como las horas,
un día nació la sensibilidad
en el barrio de algún libro.
Sensibilidad que existe porque es legado y generación,
porque es importancia de algún pueblo.
II
Cobijo de cartón que es cubierta
que es hogar cuando
el viento sopla poderoso.
Las agujas pierden la hora en el alboroto,
hora que suspira en el texto.
La hoja se abanica en riña, encendida.
Chispazos de estrella
encienden la mente que arrolla
y tumba calabozos.
III
Libro que es cura
cuando te arrastras ―pueblo―.
Libro que es plumaje de Hyoga,
que es música para el limbo cognitivo
y para todos los súbditos
orquestados por la obediencia.
IV
La hija del bicho busca respuesta,
eleva un libro y grita
¡voy por ti! Espíritu de escritora
que tripulas lo que soy,
que vives posteando reflejos
de espejos en renglones estériles
de alguna región.
V
Trance que espera por mí
y por la figura de la letra
que vibra en papel,
que vibra en tu mano
que reforma la emoción
y reviste el escondite
con la fiebre de la oración.
VI
Canales que tallan la piedra vencida
y los cuadernos de la habitación
desprenden textos para una ciudad
de fantasía.
Renglones que son escalones
para transitar el ruido que esconde
el mapa, el cuero y el papel.
VII
Hoy quiero adolecer
este cuerpo reciclado,
quiero enfermar
a seres divinos maquillados
con la inmortalidad.
Usaré puntas de tronco,
transformadas en lápiz,
para escribir sobre seres de papel.
VIII
Todos somos una poesía
bajo el puño, somos vértigo
somos prisa, somos palabra
cayendo en picada,
Somos puntas de carbón
que conoce la realidad
que rompe retinas
y los rayos de sol.
IX
Me vi en un sueño libre y compositor
junto a mí
un cenicero
contenedor
del llanto italiano.
De un tallo
un ahogado ignorado
combatiendo contra la máquina
que conspira
y trama el comienzo del desvelo
primavera os dejaste caer un deseo
alma en un poema o cuerpo en la hoguera.
¿Puedes imaginar lo que será ilimitado?
X
La regalona
de la reina mariposa
ha muerto.
Ojo al mirar el campo
pícara fresca postal del encanto.
XI
Pareces humana
de lugar energético
de nudos y oír.
Cuando duermes
el día carga tu cuerpo
ese animal, ese vértigo
debajo tu piel.
Atropellando meses y astros de papel
va la imprudencia del granizo
y tus sueños
mudando una y otra vez
los pilares de luz.
Ley de atracción
He conocido
el poema de mis sueños
tirado en cuneta de barro,
ebrio y barba larga,
con aliento lleno de rimas
y espíritu demonio.
Se presentó, se puso de pie
sobre las palabras que lo crucifican y dijo:
Mi raza a veces toma forma
de pensamientos podridos
ybusca ser aceptada en tardes de té
rotas por el reflejo.
Mi canto a veces toma forma
de envases vacíos
para pasar desapercibido.
L. Claudio Ferrer.
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Claudio Ferrer - Con firma de escritores
PoetryCon firma de escritores - Antología Sanjuanina / ilustrado por Silvia Arce 7 prólogo de Luis Avila. 1a ed. - San Juan: Abdulah Libros, 2021.
