Llegó un poco confundido.
Realmente no sabía si quería estar ahí, pero se encontraba de nuevo en aquella casa de fraccionamiento, a la que tantas veces fue para encontrarse con esos ojos pequeños, que se achicaban aún más cuando ella sonreía.
Sentía que en cualquier momento se echaría a correr, porque el deseo de verla era igual de fuerte que el miedo a enfrentarla, pues, al fin y al cabo, su novio no la fue a ver en mucho tiempo.
-¡Buenas tardes!- llamó desde la banqueta. No contestaron. Llamó una segunda vez y, en ésta ocasión, la puerta blanca de madera, comenzó a moverse.
Sus ojos se abrieron anhelando verla, no importaba si le asaltaba con sus reclamos, no importaba si le miraba enojada, no importaba nada, sólo quería, deseaba, estaba desesperado por verla y contemplar esos ojos pequeños que por su cobardía no se permitió ver en muchas semanas.
-Ella no está - contestó una figura enclenque que tuvo al frente después de unos momentos en que la puerta se abrió.
-¿Ella tuvo qué salir?-preguntó, pensando que tal vez sólo debía esperar a que vuelva.
-Ella no va a volver, no en mucho tiempo al menos, ella se fue a otro estado.
Aquella tarde, el cielo naranja del hermoso atardecer no coincidía con aquellas palabras que el padre de su novia decía. Palabras sombrías, lastimeras, llenas de una eterna insatisfacción que nunca podrá apagar.
El aire era melancólico, el silencio en la calle parecía haberse hecho presente para que él pudiera concentrarse y así procesar el hecho de que no podrá verla.
Una sensación incómoda le inundó y se colocó en su estómago. El caballero frente a él, con su sonrisa triste y los ojos hundidos, le dijo algo que un joven de dieciséis años no quiere escuchar. Le dijo que su primer amor se había marchado...
Y con ello entendió que era muy tarde ya.
"Sandy, tu príncipe Marcos en verdad lo siente mucho".
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EL AMOR SABE A MIEL Y LIMÓN
RomanceEl amor adolescente puede ser absurdo y estúpidamente doloroso... pero los recuerdos son estrellas relucientes en el universo del pensamiento. Marcos y Nina nos muestran en esta historia que el primer amor puede ser extraño y hermoso a la vez.
