~HALF~

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N/A: Para una mejor experiencia, ¡te recomiendo reproducir la canción sugerida!

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(…)

Sus ojos pesaban por la falta de sueño, su espalda dolía y su cuerpo se movía por inercia. Ese era un día monótono en la vida de Yumeno, dónde ni siquiera él estaba seguro desde cuanto tiempo había estado así o la verdadera razón de ello.

—Buenos días, Yumeno-San.

—¡Tenga buen día presidente!

—¿Le gustaría que hoy almorzaramos juntos?

Las voces del resto lo aturdían al caminar a su salón, pero las ignoraba por completo apenas cruzaban por sus oídos.

“Son tan ruidosos.”

Pensaba todo el tiempo.

Los alumnos de primer y segundo año parecían ser los únicos que querían y admiraban al castaño, pues sabía que apenas cruzara la puerta de su aula empezaría el verdadero infierno.

—¿Qué tenemos aquí? ¡Pero si es el bastardo de Gentaro!—El tipo lo tomo del cuello e inmovilizó sus movimientos, dandole tiempo al resto para poder quitarle su mochila.

—El día está completamente arruinado.—Se unió una voz exagerada.

—No debiste haber venido.—Él sonaba serio y tranquilo, todo mientras se acomodaba los lentes y pateaba sus cosas.

Esas eran las voces de Samatoki, Jyuto y Honobono, sus compañeros de clase. Gentaro estaba acostumbrado a que lo acosaran sin piedad todos los días, era por ellos que se planteó no volver a la escuela nunca, pero en cuanto su madre se enteró lo obligó a seguir asistiendo sin importarle lo que su hijo sufría.

—¿Y como sigue tu hermano? ¿Crees que puedas morir pronto junto con él?

—¡Mi hermano no está muerto, y tampoco va a hacerlo!

—Ojala lo haga.

Sólo tragó saliva sin decir nada, sintiendo las lágrimas amenazando con salir. Sabía que si se atrevía a decir algo le harían cosas aún peores. La última vez que intento defenderse y decirle a alguien lo que esos tres le hacían terminaron robándole la única copia que tenía de sus llaves además de la mayoría de sus cuadernos, pasó toda la tarde bajo el sol mientras esperaba a que su madre llegara y cuando finalmente lo hizo lo castigó severamente por haber perdido el juego.

Pensó que los golpes que le daban en la escuela lo prepararon para aguantar los de su madre aquella tarde.

Las llaves nunca volvieron a aparecer, pero encontró sus libretas luego de un tiempo en una de las jardineras de la escuela, tenían todas las hojas arrancadas y diversos insultos escritos, hasta entonces, había intentado mantenerse cuerdo respecto al bullying que le hacían.

—¿Qué hay de ese niño rico con el que salías?—Dice.

—Me pregunto si seguiría contigo si se entera de lo que hiciste con el profesor de literatura.—Los ojos del más bajito se abrieron con desesperación. No había ningún maestro presente, y aunque lo hubiera, sabía que no harían nada por ayudarlo, nunca lo habían hecho y nunca lo harían, ya estaba resignado.

Luchó con todas sus fuerzas, pero eran tres contra uno y antes de poder hacer algo, la cámara ya estaba grabando.

—Arisugawa-Kun~—Empezó Honobono.

—Sabemos que quieres a Gentaro, pero ¿Acaso sabías que tuvo una aventura con un maestro?

—Debiste verlos. Eran asquerosamente obvios.—Los tres hablaban mientras lo obligaban a mirar su teléfono. Intentaba hablar, safarse de su agarre, pero por su mala alimentación y falta de sueño, su fuerza era nula comparada con la de ellos.

~Half~ •|YUMENO GENTARO|•Povești de care să fii obsedat. Descoperă acum