Capitulo: 1

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En este reino de la tierra y del reino del sol.  Mi esposo y yo reyes de estas tierras  no podíamos tener hijos por muchos tiempo (5 años para ser especifica),hasta que de tanto rogar a Dios , por mucho tiempo quede embarazada de una hermosa niña.

Cuando nació la pusimos Raquel, por sus cabellos dorados, su piel blanca como una muñeca de porcelana, sus cachetes redónditas y suaves, sus hermosos ojos verdes que reflejaban la esperanza que guardaban sus padres.

El reino entero se lleno de gozo de felicidad, e hicieron una gran fiesta en honor a su princesa.

Tiempo después, cuando la princesa cumplía un año, el reino entero le armo una gran fiesta, con fuegos artificiales, y farolillos iluminados flotantes en la noche, una celebracion como ninguna.

Todo era perfecto y hermoso, como un cuento de hadas.

Pero lo que no se imaginaba era lo que iba a ocurrir, esa misma noche; cuando dormíamos mi esposo y yo, entro una bruja sigilosamente al castillo, sin que los guardias y la escolta real la viese y escuchase.

Entro al cuarto de mi niña la cargo entre sus brazos ;y se la llevó. Arrancándole del seno de su familia, desaparecio como si nada.

Cuando nos dimos cuenta ya era demasiado tarde, tal bruja se la había llevado a un mundo que nadie conocía.

- ¡como pudieron robarme a mi hija , es sola una bebe!- gritaba y lloraba  de dolor agarrando la mantita que abrigaba a mi hija.
-Nunca creí que esto pasaria.- dijo mi esposo  anonadado.
-¿que quieres decir con que esto pasaría?-respondi extrañada.

-Te tengo que decir esto, pero tienes que tomarlo con calma y por favor, perdóname. -lo observe por segundos,espere que terminara, pero al escuchar «perdóname », sentia que nada iba bien. Saber que mi esposo me guardaba un secreto, y tiene que ver con nuestra hija.

-¡Decídmelo ya!

El rey perdido, se agarro la cabeza y dijo- hace mucho tiempo, una bruja hechizó a mi familia como venganza de un desengaño amoroso, y consistía en, que si nace una primogénita mujer estaría hechizada por el resto de su vida, pero para su mala suerte todos nacían varones. Yo pensaba que era rumores de viejas cuando era niño, pero... Nunca pensé que fuese real.
Elisabeht se le quedo mirando, me  quebrante, no podia creer que mi hija este pagando por una venganza desamorosa. Y tenga que sufrir en manos de otra.

-¿Que?

-Lo siento... es todo mi culpa debí decirtelo hace tiempo. -se arrodillo, y empezo a llorar.

-Esta... bien.- No lo estaba, temia por el futuro de mi bebé, su paradero, entre la furia y tristeza de nuevo me consumia, solo abrazo a su esposo, y dijo - Necesitamos encontrar a nuestra bebé.

-La encontraremos, lo prometo.

***
17 años después...

Había pasado mucho tiempo, y ni un rastro de la princesa. Los reyes empesaron a enfermar, y el reino estaba decayendo, ya nada era como antes, el país que brillaba tan radiante como una estrella se marchito como una flor en invierno.

Una chica en su habitacion, desesperada por su pueblo y familia, mando a llamar a su mas fiel amigo.

-Ya no puedo mas Matheo, no puedo seguir viendo así a mi tío.- sollozo la muchacha de cabello negro hasta la cintura, ojos azules y piel blanca.
Ella era Ruth, la sobrina de los reyes, hija dela hermana de la reyna Elizabeth. Que más que una sobrina, llego a ser una hija para los reyes;  ya que la niña habia perdido a su padre, y ellos a su hija.
Le tenían un gran afecto; Ruth una niña dulce y hermosa de 17 años, le dolía ver a su tío, que era como un padre para ella, enfermo y echado en una cama viendo como empezaba a morir, por una enfermedad que se contagio en unas de las guerras que asistio.
Cada día era una lucha para él.

-¿entonces, que piensa hacer duquesa?. -le pregunto Matheo, un chico que aparte de ser su sirviente, era su confidente; su gran amigo, ya que crecieron juntos y vivieron muchas aventuras.
Era un chico amable y bondadoso, su cabello rubio, ojos marrones, piel blanca y alto era todo una conquista para la servidumbre.

-Iré a buscarla, ire a hallarla por mi misma, iré a buscar a mi prima, a Rapunzel.

-¡Eso si que no, Ruth!, eso es trabajo mio.-efatiso un muchacho  parado en la puerta de aquella habitación, había escuchado la conversación e interrumpió.

-¿Tú? hace tiempo que también vas buscándola, y no la encuentras Flynn.- respondio esasperada.  Flynn, un chico alto de cabello negro, y ojos marrones, se molesto por hablarle así, para Ruth siempre fue un chico molesto y feo que no paraba de fastidiarla.

-Y como piensas buscarla princesita.

- Tengo una idea ¡y se que va a funcionar!- les dijo segura.

Los chicos se le quedaron mirando, y mas Flynn ,que con la firmeza y seguridad que hablo le impresionó mucho, ya que le creía inmadura y engreída. Flynn era un agente importante de la escolta real del rey, que se encargaban en encontrar a la princesa en mar y tierra, pero era imposible muchos años pasaron y no la encontraron, es como la tierra se la hubiese tragado.
Pero el no se rendiría, se prometió encontraba cueste lo que cueste.

-Entonces déjeme ayudarla, duquesa.

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