Capitulo 1

116 6 6
                                        

En la mansión de los Vangeance, una niña inquieta, con el cabello revuelto y ojos llenos de curiosidad, escapaba de la vigilancia de su nana. Sus pequeños pies descalzos se movían silenciosamente por los pasillos, envuelta en una sábana blanca que la hacía parecer un pequeño fantasma.

La niña empuja suavemente la puerta de la habitación de su hermano y entra envuelta en la sábana.

Edmund: ¿Quién será esa figura oculta tras la sábana? -dice en un tono juguetón mientras una sonrisa se dibuja en su rostro pálido.

La pequeña niña no puede evitar soltar una risita, revelando su identidad antes de que Edmund le quite la sábana.

Edmund: Hola, preciosa. ¿Otra vez escapando?

TN: No es justo, Edmund. Quería asustarte. Y ¿quién dice que me escapé? -replica, cruzando los brazos y dándole la espalda, fingiendo estar enojada.

Edmund, con esfuerzo, pero con cariño, la levanta del suelo y la sienta en su regazo, ambos mirando por la ventana al jardín iluminado por el sol de la tarde.

Edmund: Sabes bien que padre y madre te prohibieron venir aquí. Además, escuché que madre contrató una nueva institutriz para ti, ¿no es así?

TN: Sí... pero te extraño mucho, hermanito. Quiero que te cures pronto para que podamos jugar y me entrenes para ser caballero mágico, como tu amiga Esta nueva maestra solo quiere enseñarme cosas para ser una "buena esposa", y no entiendo qué significa eso.

Edmund: Ah, hablas de Mereoleona. -dice, asintiendo- Padre y madre tienen otros planes para ti. Por eso contrataron a esa institutriz, para prepararte para cuando te cases.

TN: ¿Casarme? ¿Pero con quién?

Edmund: Con un hombre que te ame, te proteja y te haga sentir especial, como lo más importante en su vida.

TN: Hermanito, ¿soy lo más importante para ti?

Edmund: Así es, preciosa. Es por eso que me sanaré y me convertiré en un caballero mágico. Quiero protegerte siempre.

TN lo mira con sus grandes ojos llenos de admiración y esperanza.

TN: Entonces me casaré contigo, Edmund. Porque tú haces todas esas cosas y más. Y yo también me convertiré en caballero mágico, así ambos nos protegeremos.

Edmund la mira, sorprendido pero conmovido por la inocente conclusión de su hermana. Decide no romper su ilusión y sonríe.

Edmund: Está bien, preciosa. -dice, besándole la frente tiernamente.

Ambos disfrutan de un pequeño momento de paz, el silencio solo interrumpido por el suave susurro del viento contra la ventana. TN, sintiéndose segura y amada, comienza a cerrar los ojos, a punto de quedarse dormida en el regazo de su hermano.

De repente, unos pasos resonaron en el pasillo. La niña, temiendo ser descubierta, saltó de la silla y se escondió rápidamente debajo de la cama de su hermano. Desde allí, podía ver la puerta abrirse lentamente. La figura de su nana apareció en el umbral, buscando a la pequeña traviesa.

Nana: Con permiso, Señor Edmund, el joven Fuegoleon Vermillion y el joven Nozel Silva quieren verlo. ¿Les hago pasar?

Edmund: Claro, está bien.

La preocupación asomaba en los ojos de la nana mientras su mirada escudriñaba la estancia.

Nana: Señor Edmund, ¿ha visto a TN? -preguntó, la ansiedad tintando su voz.

Armonía ElementalWhere stories live. Discover now