"Algunos nacimientos traen esperanza... otros, condena."
En una línea del tiempo alterada, un antiguo villano rompe las leyes del destino y regresa al pasado.
Pero algo sale mal.
No vuelve a su propio mundo, sino a otro... uno donde un nacimiento se...
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Una mujer de cabello largo y rubio, con rasgos delicados y una belleza aristocrática, yacía en la cama, jadeando por el esfuerzo del parto. Su piel era pálida y suave, y sus ojos verdes brillaban con una mezcla de dolor y determinación. Su cabello estaba despeinado, sudoroso y su frente estaba fruncida por la concentración.
La partera, una bruja anciana y experimentada, la animaba con palabras suaves.
- ¡Vamos, Lady Malfoy! ¡Está cerca! ¡Un empujón más!
De repente, la habitación se llenó de una luz blanca intensa. La partera y las sirvientas se cubrieron los ojos, mientras que Narcissa se detuvo en medio del empujón, confundida.
Cuando la luz se desvaneció, una figura se materializó en la habitación. Era una figura extraña y demacrada. Su piel era pálida y casi translúcida, y sus ojos rojos parecían haber perdido su brillo y su intensidad. Su cabello era escaso y despeinado, y su nariz era larga y afilada. Su presencia parecía ser casi... etérea, como si no estuviera completamente en el mundo.
La partera y las sirvientas se retiraron horrorizadas, mientras que la mujer en la cama se quedó petrificada, con los ojos fijos en la figura en media habitación.
-¿Quién... quién eres? -balbuceó.
El la miró con una expresión vacía, como si no supiera dónde estaba ni qué estaba sucediendo.
- Narcissa... -susurró, como si recordara algo. -Narcissa Malfoy...
Antes de que alguna frase fuera formulada, el rostro de la fémina se contrajo en dolor donde la partera y la sirvienta rápidamente se movieron para seguir en su labor.
Narcissa se concentró y empujó con todas sus fuerzas. De repente, un grito de alegría llenó la habitación. El primer gemelo había nacido.
La partera sonrió y levantó al bebé en brazos. Era un niño rubio y con ojos azules brillantes. Era perfecto.
-¡Es un niño!- exclamó la partera. -¡Y es hermoso!-
Narcissa sonrió, exhausta pero feliz. Pero la partera no se detuvo. Sabía que había otro bebé en camino.
-¡Vamos, señora Malfoy! ¡El segundo gemelo está llegando!-
Narcissa se concentró de nuevo y empujó. De repente, otro grito de alegría llenó la habitación. El segundo gemelo había nacido.
La partera sonrió de nuevo y levantó al segundo bebé en brazos. Era otro niño rubio, con ojos grisescos brillantes. Era igual de hermoso que su hermano.
-¡Son gemelos! - exclamó la partera. -¡Y son dos ángeles!
Narcissa sonrió, lágrimas de alegría en sus ojos. Había dado a luz a dos gemelos rubios, hermosos y perfectos. Era un momento que nunca olvidaría.
Y mientras la partera y las sirvientas se ocupaban de los bebés, el hombre pálido, que había estado observando desde un rincón de la habitación, sonrió para sí mismo. Sabía que uno de esos géneros serían importantes en su plan para dominar el mundo mágico... Después de todo, era la anomalía de su tiempo
๋࣭ ⭑
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