El mundo sobrenatural y los seres que lo representan. Han existido desde el inicio de los tiempos, convivieron junto a los humanos. Muchos, muchos siglos atrás.
La Diosa que los resguardaba como su madre al lado de otros dioses y diosas, era Deilayne. Diosa del mundo sobrenatural. Una mujer con orejas y cola de lobo, colmillos de vampiro, ojos de cupido y cabellos rojos de bruja
Tuvo curiosidad por los humanos y cambiando su forma bajo a la tierra. A conocer a la especie que hace poco había nacido, además eran los favoritos de Padre y Madre. Los creadores de todo y todos.
Llegó a una pequeña aldea y se acercó ha los niños. Los vio jugar, reír y entonces ocurrió. El destino es algo que nació junto al mundo y algo que los dioses no pueden controlar. Destino te gusta divertirte ¿ no es así ?
Un chico de cabellos castaños y ojos grises se acercó ha los niños con un ramo de flores rojas. Le dió una a cada niño que se acercó a el. La diosa se paralizó y su corazón se aceleró como nunca había pasado. Cuando el chico estubo delante de ella le sonrió y le entrego las tres flores que quedaban una rosa , una margarita y una violeta.
- No te había visto por aquí-dijo el muchacho
-Acabo de llegar- dijo la chica tomando las flores
Y así surgió un romance mientras estuvo en la tierra. Un amor como las novelas, puro y verdadero. Ella estuvo junto a el hasta su muerte y luego volvió al cielo. Pero mientras estuvo con el ella tuvo una hija. No nació semidiosa. Pero si nació con una habilidad, una bendición.
Cuando tomaba una gota de la sangre de un ser sobrenatural, adquiría sus habilidades. Ya fuera vampiro, hombre lobo, bruja, hada, sirena, cupido o un zorro de siete colas. Eso no importaba adquiría sus habilidades por un periodo de tiempo. Así surge la Sangre Divina, fue como la llamo la diosa.
Los desendientes siguieron teniendo está habilidad lo que perdió su fuerza. Ya no tenían está habilidad hasta su muerte la conservaban hasta cierta edad. Mientras más cerca de la desendiente original, más tiempo conservaban la habilidad. Los más lejanos la conservaban hasta la dulce edad de ocho años.
La humanidad es vida y destrucción al mismo tiempo, bien y mal. Un hombre descubrió está habilidad y decidió experimentar con ella. Su ambición era tener también esa habilidad. Comenzó a capturar a todos los desendientes que tenían la Sangre Divina no importaba la edad que tuvieran. Aunque fueran bebés o niños de solo tres años. El cientifico que envidiaba y codiciaba la Sangre Divina se llamaba Angel Frost.
Pero está historia apenas está comenzando. Toda la investigación de este ser cruel fue detenida por la misma culpable de la existencia de esta sangre. La diosa Deilayne.
La diosa sentía el dolor de sus desendientes cada vez que experimentaban con ellos su sufrimiento, su llanto. Lo sentía como suyo. La diosa odio al científico con todo su ser, ella en su desesperación le pido ayuda al Dios padre.
- Padre por favor detenga a ese mortal y has desaparecer la Sangre Divina de mis hijos te lo suplico- pidió entre lágrimas y de rodillas en el suelo.
-Puedo conceder tu deseó hija mía, pero debes pagar el precio por lo que estás pidiendo - dijo Padre ante las súplicas de su hija.
-No importa cuál sea , lo pagaré-
- Está bien, el precio será tu vida inmortal- dijo Padre con voz tranquila y firme
-Que así sea- dijo la diosa sin dudar
-Así sera-
Así fue, todo aquel que estuvo en la investigación murió por un paro al corazón y la sangre Divina desapareció de aquellos niños. Olvidaron todo y volvieron a casa. Pero como dije al destino le gusta jugar y en un vientre quedó un desendientes que tendrá está habilidad al nacer. La Sangre Divina todavía seguirá en la tierra y la hija de aquel científico seguirá los pasos de su padre.
Esto todavía no a acabado.
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Sangre Divina
Fantasy-(No es justo porque nací con esta sangre. ¡¿Esto es una bendición?! Es una maldición. SANGRE DIVINA , solo quiero volver a casa. Déjenme en paz, por favor.) Estos pensamientos tenía una niña con cabellos rosas , piel blanca, con orejas y cola de l...
