Capitulo Unico

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Pluop

Pluop

Pluop

Childe se encontraba acostado sobre su espalda. Extendido como estrella sobre la fría superficie de metal del fuerte metropide. Sufriendo una noche más de insomnio

En su minimalista celda, solo el sonido de un gotera cortaba el silencio de la noche.

Pluop

Sus ojos desenfocados miraban a la nada. Tambaleándose en el borde entre la conciencia e inconciencia. Sus músculos se quejaban, sus ojos se cerraban y se sentía sumamente exhausto. Odiaba la vida de recluso.

Pluop

La gota que caía, para posteriormente formar un charco al lado de su cabeza, captó su atención. Miraba una y otra vez como está surgía de las grietas, caía e iba a parar al charco.

Pluop, pluop, pluop

Recordó un método de tortura que le enseño a scaramouche hace un tiempo. Dejar a tu víctima bajo una gotera, dejar que las pequeñas e inofensivas gotas de agua caigan poco a poco sobre la parte superior de su cabeza. Al principio será divertido, pero conforme pasen los minutos, las horas, y los días, acompañado de una buena dosis de inanición. La gota poco a poco irá perforando un agujero en la cabeza de la víctima.

Lento pero constante, una gota a la vez. ¿Que se sentirá someterse a tal tortura?.

Pluop, pluop, pluop

Los pensamientos extraños volvieron hacer de las suyas dentro de la cabeza del Fatui.

Anhelaba su visión, no pensó estar separada de ella tanto tiempo. Necesitaba volverse a sentir completo, tener esa parte de él.

Anhelaba su libertad, su despreocupación, sus riñas ocasionales.

Ansiaba ver a su hermano, jugar con él, contarle sus aventuras como juguetero a lo largo de todo Teyvat.

Pero por sobre todo, anhelaba a cierto Dragón de ojos color ámbar. De manos experimentadas y presencia solemne. Del dios retirado el cuál no se cansaba de pedirle dinero. Necesitaba ver a su novio.

Sus días en el fuerte eran fáciles de explicar. Se levantaba temprano, iba al comedor por su desayuno, comiendo cualquier cosa que tuviera enfrente sin mirar dos veces a su plato.

Pasaba el resto de sus horas en la arena, practicaba en los sacos de boxeo o se peleaba a golpes con los demás contrincantes. Está demás decir que nunca pedido un combate en el fuerte, con visión o sin ella es uno de los Heraldos, se limitaba a no matar a sus contrincantes y a ganar tickets fáciles.

Llegó una vez a pelear con el duque en la arena. Wriothesley lo descubrió en su estado de delirio, una noche que patrullaba por la celda. Al ver sus ojos vacíos, sin vida, no puedo evitar acercarse a él para verificar su estado mental.

El pelinaranja al verlo, pareció volver en sí. Ver caminar al tan aclamado Duque, despertaría la curiosidad de cualquier apasionado por las luchas.

Al ver la ilusión del prisionero por batirse en duelo, Wriothesley no se lo pensó dos veces en sacarlo de su celda y organizar un mini duelo entre ellos. Sirve que el mencionado aprendía y veía de primera mano a uno de los Heraldos Fatui en acción.

Aunque fue un duelo reñido, Childe que estaba exhausto por sus días de trabajo, sus noches de insomnio y sus pocas ganas de comer, termino de cara al suelo con una bota de piel sobre su espalda.

Aunque Wriothesley no podía ver, Childe lucía una sonrisa entre terrorífica y eufórica contra el piso de la arena.

A partir de ese momento, cuando los pensamientos de Childe tornaban giros peligrosos, iba en secreto a la oficina del duque para pedirle un encuentro del ring urgentemente.

Un visitante inesperado | ChildexzhongliStories to obsess over. Discover now