Capitulo 1: Luz rosa

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Las noches pueden ser oscuras, el césped frio, pero las estrellas siempre serán hermosas, siempre están ahi cuando todo parece perdido, cuando la noche no deja ver nada solo dejándote unas luces en el cielo, esto pensaba Oliver un chico de 14 años que sentía que su lugar estaba en el cielo y no en la tierra, acostado en el césped podría pasar horas viendo las aves volar, las estrellas relucir, pero sin importar cuanto mirara la vista siempre era obstaculizada por las nubes que impedían ver, lo peor era cuando estas nubes eran de lluvia ya que Oliver no tenía lugar para refugiarse más que en una cueva. El deseaba poder volar como un ave, poder rebasar las nubes, ir más allá de lo que podia imaginar.

Le gustaba trepar los árboles más grandes que encontraba, esta habilidad le tomo bastante tiempo, solo deseaba que su ropa también evolucionara junto a él, vestía con unas sandalias, una tunica blanca sin mangas que solía ser blanca pero el tiempo lo había dejado en un estado deplorable esta le llegaba poco menos de las rodillas por el desgaste, usaba una bermuda que era un short pero mas largo que llegaba un poco mas abajo que las rodillas, este conjunto de ropa sobraba para su intrépida vida en el bosque.

Las cosas eran difíciles para él, no tenía muchos amigos prefería vivir solo en el bosque alejado de cualquier persona, los animales lo hacían sentirse acompañado, siempre fue muy callado por eso amaba a los animales, aunque nunca pudo explicarlo, pero sentía que podia entenderlos a pesar de no decir ninguna palabra.

Pese al tiempo en el bosque no todos los animales eran buenos con él, había unos zorros que siempre lo molestaban siendo muy groseros, le robaban su comida, lo hacían quedar mal con las personas con las que intentaba hablar, eran muy astutos.

Un día Oliver siguiendo a los zorros supo que tenían un amo, Japeto era un viejo malvado, cabello largo, barba larga, usaba un baston, vestía con piel de lobo, tenía aspecto de cavernícola. Odiaba socializar con la gente, en lugar de simpatizar el prefería molestarlas, vivía en una torre donde usaba un telescopio, su pasatiempo era observar a las personas tratando de ver sus errores, encontrando cosas de las que burlarse, los zorros lo miraban como un ejemplo a seguir, un hombre sin ambición del corazón. Japeto nunca se quedaba sin tema de conversación para sus amigos los zorros, afuera de esta region nadie lo conocía, pero el sí conocía a todo el mundo, Oliver lo tenía en la mente como una persona fastidiosa, para él era mejor no juntarse y evitarlo.

Oliver quería usar el telescopio, pero Japeto era el único que poseía uno en toda la region y no se lo prestaría a nadie, si quería tener un primer acercamiento con el cielo e ir más allá de lo que la vista podia ofrecerle tenía que entrar a esa torre, igual estaría en mejores manos que la de ese viejo. Cayo la noche, cuando el último de los zorros se durmió ahi fue cuando nuestro pequeño amigo se escabullo para llegar a la entrada de la torre, era un lugar alto de piedra, estaba descuidado por el pasar del tiempo lo que lo volvía de fácil acceso debido a que los cerrojos ya habían dejado de servir, los pasos debían de ser cautelosos puesto que la madera rechinaba. En la cima se encontraba el telescopio, era hermoso, Oliver nunca había visto uno en su vida, decidió probarlo apuntando hacia el cielo, miles de estrellas, constelaciones pasaban por sus ojos, era lo más bello que vio en su vida, en este momento nuestro protagonista se había convertido en un astrónomo, sabiendo que no podia pasar la noche en este lugar decidió irse, pero no podia despegar su mirada, era como si una fuerza lo mantuviera quieto como si quisiera mostrarle algo, su mente se llenó de incertidumbre por no saber que hacer pero ante la duda de lo que debería hacer decidió robarse el telescopio. A la mañana tras despertarse, Japeto se molestó mucho al saber que su telescopio fue robado, era su único entretenimiento en el lugar tenía sospechas de quien había sido, pero mando a sus zorros a investigar quien se lo había robado y traerlo devuelta. 

Las noches siguientes fueron de exploración, Oliver tuvo que irse lejos para no ser encontrado, camino tanto que hasta él se le olvido donde estaba, caminar sin rumbo lo había dejado a la deriva, pero como siempre pasa la mala suerte trae oportunidades, el encontraría un bonito lugar donde poder ver las estrellas, sabiendo que los zorros lo estarían buscando decidió convertir este bonito lugar en un observatorio en el cual regresaría cada noche.

así fue como la vida de Oliver cambio, de día ayudaba a los animales en problemas, de noche caminaba hasta su observatorio, aunque le costaba mucho llegar, pero todo valía la pena por la vista del lugar, era como haber encontrado la llave hacia un mundo nuevo, con el tiempo el observatorio fu convertido en una segunda casa, abandono su fría cueva por la calidez de una estrella, su vida avanzaba, ya no se sentía perdido como antes.

Las lluvias ya no lo alcanzaban en el lugar donde estaba, las noches seguían siendo frías, pero eso no detendría de su objetivo. Fue en una de sus noches observado al cielo que noto algo extraño, un punto rosa que iba creciendo, 

«¡Una estrella fugaz! ¿pero de color rosa?» Penso con curiosidad, era su día de suerte, no todos los días se puede apreciar una estrella rosa color pastel.

Nuestro astrónomo observo con emoción como la estrella pasaba recorriendo a gran velocidad, pero su expresión de encanto no duraría mucho antes de convertirse en una de extrañeza, la estrella sin razon lógica había cambiado de rumbo ahora con destino a la tierra, Oliver no sentía miedo porque creía que su brillo no podia significar algo malo, quizás era una estrella mágica que le cumpliría su sueño de volar, a medida que la estrella descendía su tamaño comenzó a disminuir, Oliver vio como esta paso por encima suyo perdiéndose a la lejanía en el bosque, rechazando el instinto decidió correr hacia ella en un intento de encontrarla.

Entre más se acercaba más se desvanecía aquella luz rosa, llego un punto donde termino por desaparecer dejando a Oliver confundido sobre lo que paso.

«Debería de haber impactado como un meteorito no puede simplemente desaparecer» En su mente nada de lo que pasaba tenía sentido, dejo de correr para solo caminar, pero se detuvo al sentir una gota de agua en su piel, había comenzado a llover como si se tratase de una señal de que algo malo estaría por venir, Oliver odiaba la lluvia, corrió hacia el observatorio no obstante el camino se había vuelto riesgoso, el lodo ralentizaba los pasos, no había animales a la vista, que fuera de noche solo lo volvía aún peor. Al llegar a su observatorio noto que su refugio había sido arrasado por la tormenta, pero no le preocupo tanto como la desaparición del telescopio, cerca se había formado un rio donde pudo haber sido arrastrado el telescopio, Oliver no la pensó dos veces antes de acercarse, sin embargo no había notado la rampa lodosa a la que se dirigía al notarlo intento frenar en seco lo que hizo perder el equilibrio, intento moverse para atrás en un intento de que su peso lo salvara de la caída, sus intentos fueron, un segundo antes de caer una misteriosa chica lo salva agarrándole la mano, Oliver volteo asustado para toparse con una chica que parecía ser su misma edad, pelo castaño claro, ojos color rosa iluminados como faro en la niebla, su aspecto era tranquilizador, ella con su mano izquierda sostenía una cuerda atada a un arbol mientras que su mano derecha sostenía a Oliver de ante su inminente caída al rio.

Ambos estaban mojados por la lluvia, el tambor de los rayos no dejaba tiempo de poder socializar, necesitaban un refugio por suerte había una cueva cercana con la cual podían pasar la noche, ya se había acostumbrado a las sombras, pero no a la lluvia que lo derrotaba.

¿Qué sera esa luz rosa? ¿Qué haría una chica sola en el bosque? son preguntas que aún no tendrán respuestas.





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⏰ Last updated: Mar 27, 2025 ⏰

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