Capitulo 4

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La verdad es que olvidar es algo que nunca aprendí. Pasaron muchos días sin escuchar su voz, por muchas noches seguí nuestra rutina de estar atento a su llamada, llamada que nunca llegó.

Cuando me cansé de esperar, decidí salir a buscarle por las calles; aunque nunca me lo había imaginado, entré a todas las discos gay de Quito, a todas de las que había escuchado, solo me faltaba andar como las madres de la plaza de mayo con una fotografía, preguntando si alguien lo había visto. Llegué a creer que fue un espejismo, una idea delirante de mi mente, algo que nunca había pasado.

Hasta que después de muchos días al salir de una disco, me topé con su amigo; una alegría tan grande recorrió todo mi cuerpo, no era él, pero al menos sabía que no lo había imaginado, que no era una divagación de mi mente, que la persona de la que me había enamorado existía. Le pregunté por él, le pedí que me ayudara a entregarle algo que le había comprado, pero no me atreví a pedirle el número telefónico, que tonto de mi parte... Al menos supe que estaba bien, y eso me hacía feliz.

De ahí en adelante comencé a salir a varias discos y conocí a muchos chicos, cada vez o cada noche, uno más bello que el anterior. Mi vida se había distorsionado.

Salía con mis amigos comunes, pero a las doce de la noche, como nunca antes lo había hecho, me marchaba supuestamente a casa, pero en realidad iba a donde mis nuevos amigos, aquellos que no podía presentarlos ante los antiguos. En ocasiones salía, y era tal mi atrevimiento, que como en una película, me dividía entre disco y disco; treinta minutos con los unos y salía donde los otros, así por toda la noche.

En este trayecto conocí al primer hombre con el que pude estar carnalmente, un chico precioso en realidad; es el narciso que siempre busqué para personaje de uno de mis libros, y es que, una cosa es contarlo y otra muy distinta conocerlo. Es hermoso de pies a cabeza, es hermoso en cuerpo y alma, creo que de no estar mi corazón ocupado, ni siquiera me lo hubiese pensado dos veces, me hubiera ido con él o eso lo habría dicho, aunque en realidad no lo habría hecho.

No estoy preparado para algo así, hay muchas personas que dependen de mí, no en manera económica, es más una forma espiritual por ejemplo o algo por el estilo.

Hasta ahora no lo he descubierto, pero sé que si un día me despierto y simplemente digo -ya no me gustan las niñas, me gustan los niños- más de uno sufriría con eso. No quiero darme de mártir o algo que se le parezca, pero creo que aún estoy confundido.

Las chicas me gustan, en realidad es un sentimiento más fuerte; me fascinan, me encanta estar con ellas, sentir su fragilidad, ser fuego y complemento. Pero para bien o para mal, me gusta un único chico, este que me hace olvidar de todo. Cuando estoy con él, no importa nada, y este no es Danny, es Rau, aquel del que quiero olvidarme y no lo he logrado...

Es muy común en los hombres, ocultar sus sentimientos; pero es más común salir de fiesta, perderse en el alcohol y estar con muchas mujeres, tratando de olvidarse de aquella que nos robó el corazón y eso fue lo que decidí hacer, al fin y al cabo nunca fuimos nada, me repetí a mi mismo.

Sonará estúpido, pero lo único que teníamos en común, eran los besos que me había robado en aquella disco, los mismos que me había devuelto en mi casa; mismos que se los volví a dar para que guardase algo de mí... Fácilmente me integré en un grupo de chicos, muy lindos, literalmente hermosos; como yo siempre digo, si estuviéramos en un mundo paralelo, en el que a ellos les gustaran las chicas, no habría una que se negara a ser seducida por uno de estos.

Para este entonces, ya había aprendido mucho del medio, ya no era tan ingenuo como antes; ya sabía de qué iban las cosas, sabía cómo llegar a un chico. Sabía que en este mundo, no era necesario romperse la cabeza pensando en qué hacer para que la chica que te gusta te regrese a mirar; en este basta una mirada, una insinuación coqueta y ya... La vida aparentemente va más fácil desde este punto de vista, desde este lado de la moneda; pero para mí no fue así, en realidad para estar de este lado, tuve que arriesgar y abandonar mucho.

Dos RomeosWhere stories live. Discover now